Alarmada por las largas líneas para la votación adelantada, Norma Bonilla decidió sufragar en el Día de las Elecciones, llegando poco antes del cierre a la Iglesia Comunal de South Kendall, en el vecindario de Country Walk.
Me dije, Olvídalo, no voy a perder mi sábado, recordó Bonilla, una enfermera de 44 años de edad, mientras estaba en línea para votar en la noche del 6 de noviembre. Ahora sólo esperaba que iba a estar aquí no más de hora y media.
Pero Bonilla, como miles de otros, esperó mucho más que eso. Su distrito electoral tenía uno de los mayores centros de votación en Miami-Dade y uno de los más abarrotados. Los votantes allí esperaron cinco horas o más para emitir sus votos.
Los votantes enfrentaron líneas similarmente lentas en al menos 50 centros de votación a lo largo de Miami-Dade muchos más de los reconocidas públicamente por funcionarios del condado después de las elecciones, según encontró un análisis de The Miami Herald del Día de las Elecciones. Estas demoras contribuyeron a la renovada reputación de la Florida como el estado que no puede contar bien, con los resultados finales en la contienda presidencial tabulados cuatro días después que cualquier otro estado de la unión.
En esta ocasión, los problemas no fueron con perforaciones que colgaban las culpables en la tristemente célebre elección presidencial del 2000 los conteos no confiables o los temores sobre votaciones electrónicas sin papeles. En su lugar, el retraso se debió principalmente a manejar a multitud de votantes en sus distritos electorales mientras enfrentaban una boleta extraordinariamente consumidora de tiempo.
¿Por qué tantas demoras en Miami-Dade? Las razones fueron numerosas, pero las mayores esperas fueron en grandes centros de votación con más de 1,000 sufragantes, muchos de los cuales llegaron después de su trabajo. Pongámoslo simplemente, los cuellos de botella de los votantes superaron a incluso los mejores equipados centros de votación. La mayoría de los problemas fueron en centros de votación en Kendall, otros suburbios del suroeste y el oeste de Miami-Dade áreas con un aumento en los últimos años tanto en los residentes como en los votantes.
Otros puntos importantes en la ecuación: el despliegue y la competencia de trabajadores eventuales contratados para el Día de las Elecciones.
Los funcionarios electorales reconocieron que hubo demoras en la votación, pero aseguraron que fueron de limitadas a pocas. En los días después de las elecciones, los funcionarios del condado dijeron que tan pocos como una media docena de los 541 centros de votación del condado sufrieron demoras irrazonables.
Pero los registros muestran que 51 centros de votación estuvieron abiertos al menos cuatro horas después del plazo final de las 7 p.m.; los trabajadores electorales tomaron de 45 minutos a dos horas para desglosar un precinto y comprobar las cifras de las máquinas. Sin embargo, muchos de los centros de votación que cerraron después de las 11 p.m. fueron los mismos en que los votantes esperaron varias horas para sufragar.
Los funcionarios electorales dijeron que esperaban una gran participación en el Día de las Elecciones, y ellos pensaron que tenían los suficientes escáneres, casetas de votación y trabajadores electorales para hacer frente a las multitudes, que ellos planearon basados en la participación en el 2008.
Pero el análisis de The Miami Herald encontró que muchos de los lugares de votación con la mayor cantidad de máquinas y casillas de votación, también tuvieron las mayores demoras.
El mayor problema, dijeron funcionaros electorales locales, fue que la larga boleta, que incluía varias laboriosas enmiendas constitucionales ofrecidas por la Legislatura de la Florida. En Miami-Dade, la boleta tenía de 10 a 12 páginas.
Penelope Townsley, supervisora de elecciones de Miami-Dade, dijo que estaba satisfecha con cómo ella desplegó su personal, trabajadores electorales y equipo, que excedió los niveles del 2008, pero no dio detalles. Agregó que se harán mejorías para futuras elecciones.
Estas elecciones realmente establecieron las consecuencias y el impacto de [las boletas de] papel en el condado Miami-Dade, dijo Townsley. Así que tuvimos que tratar con el volumen, tuvimos que tratar con la larga boleta.
Más de 414,000 votantes sufragaron en el Día de las Elecciones un aumento de un 11 por ciento sobre el del 2008.
had inated most of the booth bottleneck.






























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