Su infancia, Roberto Serrallés la describe como una época mágica, en Central Mercedita, en Ponce, Puerto Rico, un pueblo entonces rodeado de cañaverales, y en donde su “bombón’’ favorito era un tallo de caña de azúcar.
Allí se educó en la producción de ron, al lado de su padre, Felix Serrallés, presidente y CEO de la Destilería Serrallés, en Puerto Rico.
“He visto a mi padre trabajar toda su vida en la destilería. Entonces, traía a casa botellitas pequeñas marcadas con números y las dejaba al lado de la nevera; era su rito. Cada noche las olía y se preparaba un traguito antes de la cena”, recordó.
“Yo solo lo olía, era una bebida muy fuerte para un niño, pero él decía que olfato es como un músculo que se desarrolla poco a poco”, agregó Serrallés, ganador del premio Rum Distiller of the Year- Golden Rum Barrel Awards 2012, otorgado en octubre, en Londres, durante el evento anual Rum Fest del Reino Unido.
El premio le fue otorgado por sus logros en producir excelentes licores y darle un empuje a la industria de la producción de ron.
Serrallés, vicepresidente de desarrollo de estrategias y negocios de la compañía, coordina además, la expansión de Serrallés USA, que distribuye en Estados Unidos, entre otras marcas, el ron DonQ.
Este año, además, incursionó en otro campo y lanzó en Estados Unidos Caliche Rum, un ron blanco Super Premium, que creó para el mercado americano en conjunto con Rande Gerber, un empresario de la industria hotelera y de los bares. Gerber Group administra 22 bares en hoteles del lujo en el mundo, incluido Living Room.
“Rande tenía la experiencia en el tema de los bares y la coctelería. El desarrollo del concepto nos tomó casi cuatro años, pero preferimos esperar y sacar algo perfecto”, destacó.
Con un nombre tomado de la piedra caliza que abunda en los alrededores de la Destilería Serrallés, Caliche se lanzó oficialmente en mayo en Los Angeles, con asistencia de celebridades como Leonado Di Caprio y Gerald Butler; posteriormente en Nueva York, con Alex Rodríguez, y, finalmente, en Miami Beach con Cindy Crawford, esposa de Gerber, entre otras celebridades.
El secreto de su creación, según explicó Serrallés, se basa en que este licor está compuesto por una mezcla de cuatro rones añejos, gracias al uso un proceso conocido como Solera. Por lo general, los rones blancos no pasan por un proceso de añejamiento.
El sistema Solera, en resumen, se basa en el uso de barriles de roble, que contienen la bebida en diferentes niveles de añejamiento, de los cuales periódicamente se saca un porcentaje del contenido para rellenar otros barriles y mezclar rones anejos con más nuevos a fin de lograr el balance. Es un método que usualmente se usa en la creación del jerez y el brandy.
“El resultado es un ron con características de añejado, con notas dulces y moderadamente especiadas, pero al que se le quita el color y el sabor a madera a través de métodos de filtración con carbón”, indicó.
“El ron blanco sin tanto volumen tiene más aceptación a nivel de coctelería, es más mezclable y versátil, al estilo de un vodka. En Puerto Rico tenemos la influencia latina de tomarlo con Coca Cola y jugos naturales, pero en Miami los cócteles son más complejos y elaborados”, añadió.
Serrallés, de 46 años, nació en Ponce, vivió en España y pertenece a la sexta generación que lleva las riendas de la Destilería Serrallés, que empezó a operar en Ponce, en 1865, cuando Don Juan Serrallés, hijo de un español que se había radicado en el área, produjo los primeros barriles de ron.
Después de terminar un doctorado en ciencias ambientales, en la Universidad de Oregon en el 2004, Roberto Serrallés empezó a trabajar en la destilería, donde además supervisa los aspectos de seguridad , información tecnológica y las iniciativas ambientalistas de la compañía.
“Nuestra familia empezó con el negocio del azúcar y luego pasó al ron. La industria azucarera comenzó a desaparecer en 1980, con la competencia del cultivo de la caña en otros países”, contó.
La Destilería Serrallés es el Segundo productor de ron premium para Estados Unidos.
“Para mí el ron es como los colores, tengo varios favoritos, el Caliche lo tomo con San Pellegrino y una rodaja de limón o el Don Q Gran Anejo en las rocas, después de cenar”, finalizó.




























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