BEIRUT, Líbano -- Las facciones islamistas rebeldes de Siria rechazaron este lunes a la nueva coalición opositora que es respaldada por Occidente y declararon unilateralmente un Estado islámico en la asediada ciudad de Alepo, un indicio de las obstinadas divisiones entre los que buscan derrocar al presidente Bashar Assad.
La decisión pone en evidencia la lucha por el rumbo de la rebelión en un momento en que la oposición trata de ganarse la confianza de Occidente y asegurar un flujo de armas para combatir al régimen. El creciente perfil de la facción extremista entre los rebeldes podría ser la ruina de esos esfuerzos.
Estas divisiones han socavado a la oposición durante la sublevación, que se ha convertido en una guerra civil. De acuerdo con activistas, casi 40,000 personas han muerto desde que el conflicto comenzó hace 20 meses. Los combates han sido particularmente extremos en Alepo, la ciudad más grande de Siria y un importante frente en la guerra civil desde mediados de año.
Salman Shaikh, director del Brookings Doha Center en Qatar, dijo el lunes que el anuncio de los islamistas desestabilizará tanto a partidarios occidentales como a grupos dentro de Siria que apoyan a la coalición opositora, que van desde seculares hasta la minoría cristiana.
“Ellos tienen que sentir que el futuro de su país puede estar escapándose”, dijo Shaikh. A Occidente le preocupa enviar armas a los rebeldes por temor de que puedan terminar en manos de extremistas.
La oposición política siria ha tenido problemas para demostrar su unidad.



























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