Anthony y Andrea Temperino, de Coral Springs, esperaban dar la bienvenida a sus trillizos el 11 de enero, agregando tres bebés varones a una familia que ya incluye al hermano mayor, Ayden, de 20 meses.
En vez de eso, pasarán el Día de Acción de Gracias como han pasado la mayor parte de los días desde que los bebés Ashton, Alexander y Austyn nacieron el 1ro. de noviembre en la sección de cesáreas de emergencia del Hospital Jackson Memorial. La madre y el padre cenarán con las dos parejas de abuelos, pero también tendrán que hacer el largo viaje hasta la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (NICU) del Hospital Holtz para Niños, en el Jackson, donde se encuentran por ahora sus bebés.
Y darán gracias por las tres vidas diminutas y porque Andrea sobrevivió. Con unas ocho semanas de embarazo, se le diagnosticó una rara forma del trastorno autoinmune, Miastenia gravis. La enfermedad debilita los músculos que intervienen para respirar, tragar y hablar. En cierto momento, Andrea estuvo en condiciones extremadamente graves y a punto de morir.
Reunidos con los reporteros el lunes en el Jackson, los Temperino y lo que Anthony calificó como su equipo soñado de médicos de la Universidad de Miami, hablaron sobre la angustiosa odisea de la pareja y su feliz final.
Es difícil expresar cuán agradecido se siente uno, dice Anthony, piloto de una compañía de vuelos fletados, que, como su esposa, tiene 34 años. Cómo da uno las gracias por la vida de su esposa, y por (las vidas de) los bebés Mi vida sería completamente diferente de no ser por estos médicos.
En junio, los Temperino buscaron atención en un hospital de Broward después que Andrea comenzó a padecer de entumecimiento de los labios y debilidad. Tenía tantas dificultades para respirar, que dormía todo lo que podía sentada en una silla. Pasó 10 días en cuidados intensivos, pero las numerosas pruebas que se le hicieron no arrojaron ningún diagnóstico. Un médico sospechó que se trataba de Miastenia gravis, pero un neurólogo estuvo en desacuerdo.
Cada vez más frustrado, Temperino pidió los registros de su esposa y la condujo al Jackson. Al día siguiente, el diagnóstico de Andrea estaba listo. Su esposo durmió todas y cada una de las noches junto a ella, en el hospital, hasta que fue dada de alta al cabo de cinco semanas. Las emergencias aéreas no son comparables a lo que él sintió a causa de todo lo que su esposa había pasado.
Podría encontrarme en una avión vuelto de revés. Esto me hizo sentirme mucho más nervioso, dijo.
Temperino recuerda lo que el Dr. Ashok Verma, el neurólogo que atendió a Andrea por Miastenia gravis, le dijo: Dijo: Su esposa es mi paciente más preciado. Ella tiene no sólo una vida de la que me estoy ocupando, sino cuatro.
Los Temperino, que se conocieron en Boca Ratón cuando Andrea era la jefa de Anthony en un banco, se casaron en el 2005, pero no habían tenido suerte en procrear una familia. Ayden fue concebido mediante la Fertilización in Vitro (IVF), y el primer embarazo de Andrea fue normal. Después de otra ronda de IVF, salió embarazada de Ashton y de gemelos idénticos, Alexander y Austyn. Después del diagnóstico de Miastenia y del tratamiento correspondiente, se sintió bien hasta que, a las 30 semanas, empezó a padecer de dolor abdominal. La pareja regresó al Jackson, y al cabo de 15 o 20 minutos de llegar, Andrea estaba en camino hacia un salón de operaciones, dijo el Dr. Salih Y. Yasin, director de obstetricia en el Centro para Mujeres del Hospital Jackson.
Al diagnosticársele un desprendimiento de la placenta que amenazaba su vida, Andrea fue sometida a una cesárea de emergencia, y los tres bebés nacieron en el mismo instante. Ashton, el bebé cuya placenta se había separado de la pared uterina, inhaló y tragó sangre, que se había alojado en su bolsa amniótica, por lo que fue atendido con óxido nítrico inhalado, y sigue recibiendo oxígeno.
El peso de los bebés sigue estando cerca del que tenían al nacer: Ashton tiene 3.3 libras; Alexander, 4 libras, y Austyn, 2.7 libras. Permanecerán en la NICU mientras siguen desarrollándose, recibiendo tratamiento y observación, pero los Temperino esperan tenerlos en casa para las Navidades. Los bebés nunca habían sido vestidos hasta que se les tomó una foto el lunes, pero en la casa, sus padres tienen tres juegos de todo esperando por ellos.
No veo el momento de llevármelos a casa, dice Andrea. Nos sentimos muy agradecidos de tenerlos.
Y es posible que los Temperino aún no hayan terminado de añadir más miembros a su familia.
Cuando Andrea supo que estaba esperando tres varones más, dice Anthony, ella me dijo: Tú sabes lo que esto significa, ¿verdad? Podríamos tratar de tener una niña.






























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