Una vez más los amantes de la ópera miamenses tuvieron la oportunidad de disfrutar de La Boh è me, de Puccini. La hermosísima música ha mantenido esta obra en cartelera por más de un siglo, a pesar de su tema trágico, porque cuando es interpretada como en la noche del sábado, en el Adrienne Arsht Center, resulta una experiencia inolvidable.
Esta nueva producción de la Florida Grand Opera, con una donación de Randy Gage, en primer lugar contaba con la dirección musical de Ramón Tébar, español radicado en Miami que recientemente ha subido al podio titular de esta institución. Tébar posee una formación rigurosa y, sobre todo, una alta sensibilidad. Su trabajo en la definición de los planos sonoros, los solos y, muy especialmente, las sutilezas dinámicas para resaltar las bellezas y apoyar a los cantantes, contribuyó no poco a la ovación final que premió a los músicos y a todos al final de la función.
Aunque sin duda, la estrella de la noche fue la soprano Ailyn Pérez, que logró una de las más conmovedoras Mimís que se han visto en esta plaza. Su trabajo actoral la hace merecedora de una ovación, aun cuando en el aspecto musical hubiera esa noche algunos puntos a pulir. En lo dramático se lució muy por encima de su compañero de cartel, el tenor Arturo Chacón-Cruz, quien, no obstante, estuvo muy bien musicalmente, en especial en Che gelida manina…
La Musetta de Brittany Ann Reneé Robinson estuvo muy bien musicalmente, pero le falto algo más de comicidad al personaje. Con moderado brillo, se lució el barítono Mark Walters, de hermosa voz, en el papel de Marcello. Adecuados y justos Adam Lau, Ryan Milstead y Craigh Colclough, como Colline, Schaunard y Benoit/Alcindoro respectivamente. La escenografía de R. Keith Brumley resultó funcional y hermosa, especialmente, con el efecto de la nieve del tercer acto, que fue aplaudido. Los trajes de Malabar Ltd. igualmente realistas, agradables y justos dentro de la época y los matices económicos de cada personaje. Las luces de Mark Stanley, en su debut con la compañía, lo muestran muy capaz para crear ambiente sin robar protagonismo.
Especial mención para John Keene por el trabajo con el coro infantil, donde muchos pequeños se iniciaban en el mágico mundo de la ópera, y para David Gately, el director escénico, que mantuvo la acción a buen ritmo, sin precipitar nada.
Esta es una producción muy hermosa que cuenta con dos magníficos cantantes en los roles principales y una orquesta que en la manos de Tébar se ha convertido en uno de los orgullos de Miami. No se la pierda.•
‘ La Boh è me’ se mantendrá en cartelera hasta el 8 de diciembre (Miami y Ft. Lauderdale). Entradas (desde $11): 1 (800) 741-1010 y www.fgo.org.


























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