Wish Book: padre dejó para sus hijas una caja de besos

 

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El año pasado, Briana Goldman, de 8 años, asistió al baile para padres e hijas de Cooper City con su padre adoptivo. Este año, habría sido el turno de su hermana Lara, de 7 años, de salir con su papá.

Pero Robert “Bob” Goldman, de 56 años, quien no fumaba, falleció de cáncer de pulmón el 9 de septiembre, dos meses antes de poder ir al baile en la escuela Cooper City Elementary con su hija, quien está en segundo grado. (Hay que estar en segundo grado para ir.)

El abuelo de las niñas las llevó a ambas al baile.

“Debo confesar que yo era probablemente el único abuelo allí”, dijo Zachary Goldman, el padre de Robert. “Pero fue magnifico. Pasamos un rato magnifico”.

No obstante, ha sido duro para las niñas.

“Mis niñas todavía lloran por su papá todos los días. Lara estaba llorando y me dijo: ‘El año pasado no pudimos ir, y este año tampoco podemos, porque ahora yo no tengo padre’”, dijo Rosario “Charo” Goldman, de 57 años, quien, conjuntamente con su esposo, adoptó a ambas niñas al nacer. “Pero no quiero que mis hijas no tengan nada. Quiero que tengan la misma vida que tenían antes”.

Su prioridad es encontrar un ortodoncista que acepte el seguro de las niñas para cubrir sus tarifas. Ambas necesitan aparatos dentales.

Charo ha llamado a más de 20 ortodoncistas, todos los cuales se han negado a aceptar Medicaid, el seguro federal/estatal que da el estado a los niños adoptivos.

“Para mis hijas yo sé que los aparatos dentales no son tan importantes, para ellas es más importante ir a Disney”, dijo Charo. “Pero como madre yo miro hacia el futuro, y los aparatos son más importantes”.

El último viaje que hicieron con papá fue a Disney en diciembre del año pasado; las niñas tienen la esperanza de repetirlo este año. Ellas quieren visitar Disney, Island of Adventure y Sea World.

“En mi diario, puse incluso que quiero ir a Disney”, dijo Lara, quien escribió también que su papá está con Dios. “Yo extraño a mi papá, mucho. Cuando él estaba en el hospital le hice un video y muchas fotos. Mi foto favorita es cuando él me tiene en los brazos por primera vez. Él era muy bueno, y muy fuerte”.

Robert falleció 12 días después de que se le diagnosticara el cáncer, obligando inesperadamente a Charo a conseguir trabajo limpiando casas. Ella era anteriormente ama de casa y dueña de su pequeño negocio.

Ahora ella trabaja seis días a la semana, y le preocupan las facturas del hospital, que suman más de $60,000.

“Yo hice un compromiso con estas niñas. Ellas son mis hijas”, dijo. “No conozco la diferencia entre tener hijos propios e hijos adoptivos porque nunca tuve hijos. Este es mi compromiso, esta es mi familia, mi prioridad principal”.

Aunque ella no puede hacer muchas de las cosas que hacía con su esposo, como salir a comer o pagar un tutor para sus hijas, está decidida a trabajar duro para seguir dando a sus hijas la mejor vida que puede darles.

“Mis hijas son la razón que yo trabajo todos los días, y la razón que busqué más casas para limpiar”, dijo Charo. “Quiero que mis hijas sigan teniendo el mismo nivel social. No quiero que dejen de tener nada”.

Charo quiere pintar la casa y vender algunos de los muebles que le recuerdan a su esposo, dijo. Quiere seguir llevando a sus hijas a lecciones de karate, natación y fútbol.

Pero, a pesar del dolor y las necesidades, papá dejó una caja de besos. El día antes de su muerte, las niñas decoraron una cajita, que él llenó con un millón de besos. Cuando ellas lo necesitan, simplemente toman la caja en las manos, la aprietan contra sí y sienten que él las está cuidando.

“Somos muy afortunadas”, dijo Charo. “Cuando él falleció, yo no lo entendí, y me puse a pensar qué habíamos hecho mal, pero todo es un proceso”.

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