Wish Book: una mano tendida para compartir los sueños

 

El año pasado la iniciativa Wish Book ayudó a recolectar $369,837 en efectivo y cerca de $165,000 en donaciones, que incluyeron computadores, muebles y autos. Este año, muchas personas siguen necesitando de una ayuda.

cclark@MiamiHerald.com

Ya han pasado tres años desde que Therissa Leo quedó atrapada bajo las ruinas de su casa, sola, aterrorizada y con fuertes dolores por todo el cuerpo. A los siete años, tuvo la suficiente valentía para cantar canciones de gospel y permanecer viva durante dos largos días y noches oscuras.

En el devastador terremoto murieron su madre y una hermana de 11 años, y tuvieron que amputarle una parte del brazo derecho, pero la tragedia no quebró su espíritu ni tampoco el de su padre, Ernest.

El padre y la hija sufrieron mucho en Haití antes de venir a Miami para reconstruir sus vidas destrozadas. Es aquí, en la ciudad que adoptaron, donde hallaron la esperanza de un futuro mejor. Algo de esa esperanza se debe a la generosidad de los lectores de The Miami Herald, que los ayudaron luego que el año pasado durante la campaña anual número 31 Wish Book del Herald conocieron la historia que ambos tuvieron que vivir.

A Therissa le regalaron un iPad. Su padre dijo que se aseguraría que le daría un buen uso educacional, entre otras para cosas avanzar en sus habilidades de lectura. En la actualidad, Therissa devora el libro Princess Electra Out of Barburee.

El iPad también la ha ayudado en su asignatura favorita, las Matemáticas. “Aprendo cómo hacer más cosas”, dijo Therissa, que en la actualidad se destaca como alumma de quinto grado en la escuela primaria Biscayne Garden. “Aprendí a multiplicar de tres formas”.

A Ernest Leo se le otorgó uno de los mejores regalos que pudo haber recibido: un empleo. Aunque se trata de un extenuante trabajo físico por sólo $8.25 la hora, el empleo en la Farmacia Navarro Discount es una bendición del cielo después de ser despedido por una compañía de suministros médicos que se mudó para Costa Rica.

El decidido padre dijo que el empleo en el almacén de la farmacia le ha permitido asistir al Miami-Dade College. Su meta es convertirse es convertirse en enfermero. “Quiero ayudar a otras personas como los enfermeros que fueron a Haití y ayudaron a mi hija”, dijo.

La conmovedora historia de Leo es una de las casi 40 historias que se destacaron el año pasado durante la temporada de fiestas que empieza el Día de Acción de Gracias y dura hasta las Navidades. Todos los relatos revivieron las necesidades individuales de los surfloridanos que tienen problemas físicos, emocionales y económicos debido a un sinfín de circunstancias que no pudieron ni pueden controlar.

Durante los últimos 30 los lectores del Herald han abierto sus corazones y sus billeteras para ayudar. La campaña del 2011 recaudó $369,837 en efectivo y unos $165,000 en generosas donaciones entre las que se incluyen computadoras, muebles y automóviles. Los donantes de Wish Book también donaron tres empleos. “Eso es algo que no había ocurrido nunca”, dijo Roberta DiPietro, coordinadora de Wish Book.

La cifra combinada de $535,000 en donaciones representó un aumento del 10 por ciento con relación al 2010 y ayudó a más de 800 personas.

“Estamos aquí para llenar el vacío de personas que necesitan que se les ayude”, dijo David Landsberg, presidente y director de The Miami Herald Media Company. “Cuando la gente escucha hablar de estas personas necesitadas, vienen a rescatarlas”.

Muchas personas querían ayudar a Elin Mena Jr., el alegre niño de 10 años, que sufre de parálisis cerebral. El pequeño no puede hablar ni moverse por su cuenta. Sus padres deseaban tener una rampa para poder subir a su automóvil la silla de ruedas en la que mueven al niño.

Sin embargo, al indagar más sobre la historia de Elin, el reportero supo que el niño se podría beneficiar mucho más si tuviera una silla de ruedas especial, una silla de rehabilitación C400 VS que le daría la libertad de reclinarse e incorporarse sin ayuda. El costo, no obstante era enorme: $38,000.

Sunset Mobility de Miami donó la silla de ruedas especial para el auto. Por su parte, un importante donante, que pidió seguir en el anonimato, así como otros que se conmovieron por la historia de Elin, contribuyeron con suficiente dinero para faciliarle la silla que tanto ansiaban sus padres.

“Está muy contento”, dijo su madre, Maria Madrigal. “Y su nosotros también porque vemos que tiene independencia y que se siente mejor”.

En la actualidad, Elin puede jugar con sus amigos sin que su papá y su mamá tengan que estar cerca de él. De igual modo, puede ir a las tiendas y mirar las mercancías que quiere sin ayuda de nadie.

El año pasado, Aaron Harrigan contó su triste historia a los lectores del Herald. Perdió a su novia, Antoinette Sutton, apenas una semana después que dio a luz a su hija, Liana. Sutton murió a consecuencia de complicaciones en el parto y de una infección de estafilacoco. Tenía sólo 25 años.

Harrigan, que entonces tenía 27 años y estaba en remisión por un linfoma, quedó destrozado y se convirtió en padre soltero. Sin el dinero que ganaba Sutton, él y la pequeña Liana estuvieron desamparados durante un breve tiempo, antes de poder mudarse a un proyecto de viviendas subsidiadas en Homestead.

El deseo de Harrigan era tener un automóvil para poder llevar llevar a Liana a las visitas del pediatra y poder asistir a las clases en la universidad. Harrigan obtuvo el Sonata que ansiaba, un modelo del 2007 que donó el concesionario Lehman Hyundai. Y sus compañeros de la secundaria que se movilizaron a través de Facebook ayudaron a recaudar juguetes y ropa para la niña.

“Todavía sufro mucho; cada vez que miro a Liana veo a su madre”, dijo Harrigan en su casa mientras su madre le daba la comida a Liana.

“Estoy muy agradecido por el carro que me regalaron”, dijo. “Este año ha sido mucho mejor que el año pasado. Tengo una hija pequeña y sé que tengo que seguir luchando por ella”.

Las donaciones del año pasado ayudaron a que algunas personas se les alegrara la vida sólo con deseos muy simples: zapatillas tennis de Michael Jordan, una batería eléctrica, boletos para ver a David Cassidy y un arbolito de Navidad.

En diciembre de 1982, The Miami Herald publicó su primer Wish Book para darle a sus lectores la oportunidad de hacer un cambio en la vida de un semejante. Desde entonces, los lectores de The Miami Herald y de El Nuevo Herald han donado varios millones de dólares para ayudar a algunas de las personas más necesitadas en nuestra comunidad.

“Lo que es completamente único y muy diferente de cualquier otro evento de caridad es la forma en que presentamos a una persona y la necesidad de humanizarla”, señaló Landsberg. “La gente ve una necesidad individual, se relaciona con esa necesidad y se ve en la obligación de ayudar”.

A principios de octubre, se contactó a más de 600 agencias sociales sin fines de lucro del sur de la Florida para que nominaran candidatos para el Wish Book. Los candidatos son personas que han sido ayudadas por estas agencias, pero que tienen necesidades que van más allá de los recursos que dispone la agencia.

El equipo de Wish Book estudia los nominados. Este año hay 180, que representan a más de 900 personas. Es la mayor cantidad que hemos tenido nunca.

En las semanas que anteceden al Día de Año Nuevo, algunas de las historias de los nominados aparecen en artículos publicados en el periódico, tanto impresos como por la internet.

Este año aparecerán: Moise Brutus, al que le fueron amputados tres miembros y casi muere en un accidente de motocicleta. Brutus ya aprendió a montar en bicicleta, pero le hace falta un vehículo con adaptación para los descapacitados para poder ir a la universidad.

Layla Paul, una niña de apenas 15 meses de nacida, tiene un complejo defecto cardíaco: síndroma del corazón izquierdo hipoplástico. Ya ha sido sometida a cinco operaciones, entre ellas dos en el corazón y una para implantarle un marcapasos. Sufrió un paro cardíaco el 26 de mayo y desde entonces ha estado ingresada. Sus padres tienen la esperanza de que Layla reciba una donación de corazón para hacerle un trasplante, algo que le salvaría la vida.

Y está también Dannielle Jones, de 18 años, que ha estado viviendo con un familiar diferente hasta terminar el año pasado en una casa que la adoptó de forma provisional. Durante todo ese tiempo, la jovencita se las arreglado para estudiar duramente y obtener buenas calificaciones. En la primavera, se graduó de secundaria a los 17 años y pasó el verano trabajando para mantenerse a sí misma y ahorrar dinero para comprar los libros que necesita en la universidad. En la actualidad, Dannielle estudia el primer año en la Universidad Atlántica de la Florida (FAU), estudia la carrera de medicina, y sin ninguna ayuda familiar cualquier donación le vendría muy bien.

Ernest Leo quiere que todo el mundo sepa que está muy agradecido por la ayuda que él y su hija han recibido a través de Wish Book. Leo dijo que su trabajo en el almacén de Navarro le ha permitido estabilizar su vida y mudarse a un apartamento más seguro con dos dormitorios. En septiembre, se casó con una compañera de estudios.

“Le he explicado a mi hija que este es un gran país”, dijo. “Si uno mantiene una actitud positiva, se puede tener un mejor futuro y una vida mejor. La gente nos ha ayudado y espero algún día poder pagar esa ayuda”.

La reportera de The Miami Herald Alexandra Leon contribuyó a este reportaje.

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