Justo cuando Héctor Macho Camacho estaba camino de convertirse en un ícono más allá del boxeo, el destino le propinó un golpe bajo que ha puesto su vida en conteo de protección casi sin retorno.
Al cierre de esta edición el cuerpo del ex campeón mundial puertorriqueño se acercaba al punto donde la pelea corporal se abandona por completo y comienza la batalla del espíritu y el recuerdo, que no permitirá la desaparición del guerrero de la memoria colectiva de varias generaciones de fanáticos.
Tras ser baleado el martes en la noche en Bayamón, Camacho permanecía en cuidados intensivos del Centro Médico de Río Piedras, donde especialistas confirmaron la existencia de una pequeña actividad, irregular e intermitente en el cerebro del guerrero, una leve esperanza a la que se aferraban el miércoles en la noche sus familiares más cercanos, incluida su madre María Matías.
La noticia conmovió a muchos más allá de los confines de la Isla del Encanto.
Todo es sumamente triste y un gladiador como él no se merece irse de este mundo de esa manera, expresó el entrenador Roberto Quesada. Habrá quien le reste méritos, pero dentro del ring fue uno de los mejores de su generación. Tuve la suerte de trabajar en una pelea en la esquina contraria y no se puede negar que el hombre tenía carisma.
Dentro del cuadrilátero, Camacho, de 50 años, conquistó títulos mundiales en tres divisiones y ha sido el único que sumó victorias en siete categorías diferentes. Primero con un estilo agresivo y luego con una velocidad pasmosa para golpear y evitar impactos, el boricua fue un consentido de las multitudes que lo amaban o lo odiaban como golpes de ola.
En su dilatada carrera jamás rehusó un compromiso, y desde Julio César Chávez hasta Oscar de la Hoya, pasando por otros boxeadores de renombre como Félix Trinidad, Roberto Durán y Edwin Rosario, Camacho siempre dijo presente en el ring con su peinado particular, su vestimenta estridente y su acuñada frase de ¿Qué hora es? La hora del Macho.
Camacho revolucionó el boxeo en su tiempo, apreció desde México José Sulaimán, presidente del Consejo Mundial (CMB). Anunciarlo a él era anunciar controversia, golpes de aquí para allá y llenar arenas. Fue un imitador exitoso del estilo de Muhammad Alí con la boca, la vestimenta y estilo de boxear.
Pero de la mano con sus éxitos en el ring llegaban también controversias que comenzaron desde su niñez en las duras calles del Harlem Hispano, donde conoció la prisión a los 15 años. A lo largo de su vida, el puertorriqueño tuvo varios encontronazos con la justicia por hurto, posesión de drogas y violencia doméstica.
El 12 de febrero del 2011 salió ileso de un tiroteo cerca de Santurce y en abril del 2012 fue arrestado en el condado de Orange en la Florida por cargos de maltrato de menores contra uno de sus hijos. La fiscalía de Orange-Osceola presentó una demanda por abuso de menores contra el boxeador, quien se entregó a las autoridades para luego pagar una fianza de $5,000 y ser puesto en libertad.




























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