Cuando Julia Padrino, de 6 años de edad, se apareció en la Primaria Seminole con una herida visible en su brazo izquierdo explicando que su padrastro me mordió con sus dientes la policía y los administradores del bienestar infantil investigaron de inmediato.
Me duele, decía ella.
Dos meses después, las autoridades concluyeron que no tenían preocupaciones de seguridad sobre Julia y su hermana más pequeña. Para entonces, su padrastro había sido enviado a la cárcel por una violación no relacionada de libertad condicional, lo que lo sacó de la casa y puso a las niñas fuera de peligro. La madre de Julia prometió divorciarse de él y mantenerlo alejado para siempre.
Las niñas están seguras, concluyó un informe del Departamento de Niños y Familias (DCF).
Y ciertamente lo estaban ... hasta seis meses después, cuando Alberto Sierra fue liberado de la prisión de Miami-Dade. La madre de Julia, quien nunca siguió adelante con su promesa de divorcio, lo recibió de vuelta en su casa en Flagami.
Los resultados fueron desastrosos: la semana pasada, Gladys Machado, de 29 años, y sus dos jóvenes hijas fueron encontradas asfixiadas y metidas en un clóset de una casa abandonada. El martes, Sierra dijo a la policía de Miami-Dade que él mató a Julia, que ahora tenía 8 años, a su hermana Daniela, de 4, y la madre de ambas en un ataque de cólera después que Machado, en su presencia, tomó una llamada telefónica de otro hombre.
Después de matarlas, Sierra atacó sexualmente los cuerpos de Machado y de Julia, dijo la policía. Sierra fue acusado con tres cargos de asesinato en primer grado y dos cargos de asalto sexual.
Los administradores de bienestar infantil dijeron el miércoles que ellos creen firmemente que las niñas de Machado no estaban en riesgo cuando ellas se salieron de la familia a finales del año pasado, y, en cualquier caso, no creía que ellos tuvieran la autoridad de tomar una acción adicional.
En el momento de la investigación, la señora Machado asumió una postura determinada y agresiva tanto al cooperar con el cumplimiento de la ley para encarcelar al abusador y mudar voluntariamente a las niñas con su padre biológico para mantenerlas alejadas de un abusador, dijo Esther Jacobo, administradora principal del DCF.
Sin embargo, el bienestar infantil estatal y los informes de la policía, obtenidos esta semana por The Miami Herald, mostraron que las autoridades tuvieron varias oportunidades para intervenir a nombre de las niñas, pero eligieron no hacerlo:
• Aunque un equipo de profesionales médicos concluyó que Julia había sido víctima de abuso físico infantil un año después de que Sierra supuestamente mordiera a su esposa en una riña la policía de Miami-Dade decidió que había mordido a la niña sólo jugando. El departamento eligió no arrestarlo.
• Aunque un supervisor del cuidado infantil recomendó que el DCF refiriera a Machado a servicios sociales para promover la seguridad de sus hijas, la idea se desechó seis semanas después. Las niñas parecían felices y no había preocupaciones de seguridad para ellas en este momento, concluyó un informe.






























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