EL CAIRO -- Manifestantes egipcios incendiaron el viernes dos sedes del Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), de la Hermandad Musulmana, en una jornada de manifestaciones a favor y en contra de la decisión del presidente islamista Mohamed Mursi de arrogarse más poderes.
Según la televisión pública, las oficinas del PLJ, el partido de Mursi, fueron incendiadas en las ciudades de Ismailiya y Port Said.
Un responsable del partido islamista indicó además a la AFP que las oficinas del partido fueron tomadas en la ciudad de Alejandría, en donde estallaron choques entre manifestantes a favor y en contra de Mursi.
Mohamed Mursi, primer presidente civil e islamista del país más poblado del mundo árabe, se arrogó el jueves en una “declaración constitucional” el derecho de tomar cualquier decisión o medida para proteger la revolución de 2011.
“Las declaraciones constitucionales, decisiones y leyes emitidas por el presidente son definitivas y no pueden ser apeladas” en espera de una nueva Constitución, prevista para mediados de febrero, según esta declaración.
Respondiendo a sus detractores, que lo acusan de haber dado un golpe de Estado y de arrogarse poderes dictatoriales, Mursi afirmó este viernes que está decidido a asumir sus funciones reforzadas.
“Nadie puede detener nuestra marcha hacia adelante (…) Estoy cumpliendo mi función para servir a Dios y a la nación y tomo las decisiones tras consultar con todo el mundo”, dijo el presidente, citado por la agencia oficial MENA.
Mursi acumula ya los poderes Ejecutivo y Legislativo, ya que el Parlamento fue disuelto en junio. Mantiene relaciones tensas con gran parte del aparato judicial, y en agosto reforzó su poder cesando como ministro de Defensa al mariscal Husein Tantaui, que dirigió el país tras la caída de Hosni Mubarak en febrero del 2011.
La oposición calificó de golpe de Estado la decisión presidencial de arrogarse más poder, y convocó manifestaciones en varios puntos del país.
Tras la oración semanal del viernes, los opositores, en su mayoría liberales y laicos, se reunieron en la plaza Tahrir, epicentro de la revuelta pro democrática de enero-febrero del 2011 que acabó con tres décadas de poder de Mubarak.
A ellos debía sumarse Mohamed ElBaradei, ex director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), y Amr Musa, ex secretario general de la Liga Árabe. El jueves, ElBaradei acusó a Mursi de haberse “proclamado nuevo faraón”.
A pocos kilómetros, los partidarios de Mursi celebraron una manifestación de apoyo ante el palacio presidencial, en el norte de El Cairo. Entre ellos estaba la de las Hermandad Musulmana.
“El pueblo apoya las decisiones del presidente”, corearon.
Para los detractores del jefe del Estado, sus poderes ampliados atentan contra los logros de la revolución que derrocó al autocrático presidente Mubarak.
“Es un golpe de Estado contra la legalidad (…) Llamamos a todos los egipcios a protestar el viernes en todas las plazas de Egipto”, dijo Sameh Ashur, jefe del sindicato de abogados, el jueves junto a ElBaradei y Musa. “Mursi está llevando el país a un infierno político”, según él.
Los tres acusaron al presidente de “monopolizar los tres poderes”, y de querer “neutralizar la independencia del poder judicial”. El diario independiente Al Masri al Yum tituló este viernes con la frase “Mursi, dictador temporal”.


























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