Los recientes enfrentamientos entre Miami y Cleveland solían tener el morbo de LeBron James enfrentando a su antiguo equipo luego de la inolvidable Decisión donde anunció que llevaría sus talentos a South Beach, pero esos odios se han ido disipando ante el abismo de talento entre un quinteto y otro, sobre todo, luego de que la estrella del Heat conquistara su primer trofeo de campeón de la NBA.
Cuando los Cavaliers visiten este sábado la Arena AmericanAirlines, lo harán con el convencimiento de que la misión de vencer a los locales será casi imposible por la ausencia irremplazable del efectivo Kyrie Irving y porque el Heat es prácticamente inexpugnable en su fortaleza de casa: no ha perdido ni uno de los cinco partidos efectuados esta temporada en la Capital del Sol.
Eso sin contar que el viernes chocaron contra el Magic en Orlando.
Es muy difícil cuando tienes a un hombre como Irving fuera, expresó Jannero Pargo, quien tiene la tarea de ocupar el sitio del estelar armador de Cleveland. Uno trata de hacerlo lo mejor posible, pero debemos ser realistas. El equipo es otra cosa sin él en el tabloncillo.
Y, a pesar de todo, Miami no debe ni puede confiarse. La prueba está en unos Bucks que, en el papel, están muy por debajo de Miami en términos de talento y expectativas, y ofrecieron el miércoles una batalla frontal de principio a fin que obligó a James y compañía a excederse más de la cuenta en un tiempo extra para doblegar al conjunto del coach Scott Skiles.
Milwaukee fue la muestra de que el Heat que vio cómo se esfumaba una ventaja de 18 cartones- no disfrutará de regalo alguno en cualquier noche, porque todos quieren un pedazo del pastel que les pertenece a los reyes vigentes de la liga. Esa enconada resistencia a superar es algo que llega con el territorio y con la corona.
No nos sorprende, apreció James. Cada noche esperamos el esfuerzo superior de los rivales. Estamos preparados para eso. Creo que nos gustan los juegos cerrados. Tendremos que seguir encontrando maneras de ganar en los finales. Pero todavía no estamos al nivel que confiamos.
Sin Irving para comandar el ataque, Cleveland tratará de aprovechar el buen momento del brasileño Anderson Vareja, quien se ha convertido en una fuerza enorme debajo de los tableros al promediar 13.7 rebotes por juego para convertirse en el segundo mejor hombre en este departamento, sólo por detrás de Zach Randolph (13.8), uno de los pilares de los Grizzlies de Memphis.
Más allá de James y Chris Bosh, Miami recibió con optimismo el regreso luego de tres partidos de Dwyne Wade, quien se recuperó de una lesión en la rodilla y aportó 28 puntos contra los Bucks.
Sólo quería regresar y ser agreviso, y recuperar el ritmo que tenía antes de lesionarme, indicó Wade. Todavía puedo mejorar. Pero esto fue un paso en la dirección correcta. Quería estar con mi equipo y sentir mis piernas. Es difícil cuando entras y sales.




























Mi Yahoo