La Cenicienta de la Casa Blanca, unas memorias de la mexicana Columba Bush, esposa de Jeb Bush, que la periodista colombiana Beatriz Parga escribió mientras él era el gobernador de la Florida, fue su primer libro.
Eso la entusiasmó, y lo siguió con una nueva biografía, La maestra y el Nobel, que ella considera novelada. Inspirada en la larga entrevista de 1982 en Miami con Rosa Fergusson, que fue maestra de Gabriel García Márquez, la escribió a petición del propio escritor
Su obra más reciente y más ambiciosa, es una especie de novela formada por muchos cuentos, El macho latino, y se presenta por la Editorial Oveja Negra de Colombia en el pabellón de Colombia y Proexport de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que se celebra esta semana en Jalisco, México.
Los tres libros han reflejado mujeres fuertes con una gran dulzura, dice Parga. Como es el caso de la primera maestra de García Márquez, del que se va a hacer una película y hay planes también para una serie de televisión.
Mi más reciente, El macho latino, bajo contrato para la venta de derechos como unitario y película, es realmente el que tiene algunos aspectos de mi vida, como son las cuatro hermanas Fernández del Monte y el padre autoritario que con su celo les espantaba los pretendientes, cuenta Parga.
Las hermanas leyeron el libro, y enseguida pudieron identificar los personajes. Paloma es su hermana Sylvia, cuyo esposo decidió ganarse primero al suegro y estuvo durante tres años jugando ajedrez con su papá para poder conquistarla. La protagonista, Sofía, una chica que ha viajado por el mundo, tiene un poco de Beatriz Parga.
Es así como tenemos a una mujer joven que quiere volar y tener alas, y que en el camino se enamora, pero no se trata de amores de manita sudada, como los de su mamá y sus hermanas, que eran mujeres de un solo hombre, confiesa Parga.
Sofía es una mujer que ama, pero evita enamorarse, hasta que por fin conoce el amor verdadero y es así como entra en su vida un poeta, relata la autora, el poeta es ese rezago de la raza humana que en una época fue una clase privilegiada, pero que con el avance de la ciencia y la tecnología representa un porvenir incierto.
Ella presenta a su protagonista Sofía más romántica y aventurera que práctica, que prefiere apoyar al hombre con el que desea compartir su vida que buscarse a un buen proveedor. Pero la historia general encierra otras breves historias, cuando Sofía su mamá y sus dos tías, heredan de la tía Paloma, y esto las lleva al pueblo de Riomaggiore, en la región de Cinque Terre, al Norte de Italia. Allí no hay ni aire acondicionado ni WiFi. Pero tiene un mar maravilloso, con playa de piedras negras, y el tiempo parece haberse detenido en 1810. La condición de la herencia es que se queden dos semanas en Riomaggiore, donde Paloma había sido muy feliz. Para entretenerse deciden hacerse cuentos todas las noches sobre situaciones pasionales de los machos latinos y también de las mujeres.
Las historias de El macho latino me las contaron amigas y amigos de Miami y Nueva York, confiesa Parga, son picarescas y reales, pero disfrazadas para proteger su identidad.




























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