BARCELONA -- En una atmósfera de creciente fervor independentista propiciada por la crisis, los catalanes eligen este domingo a su gobierno regional en unos comicios de los que su presidente, el nacionalista Artur Mas, espera salir reforzado en su proyecto de romper con España.
“Tenemos que construir este domingo una gran mayoría que nos permita avanzar de forma clara en nuestra reivindicación del derecho a decidir y esto sólo lo podemos ganar mediante nuestra fuerza democrática y pacífica”, lanzó Mas a sus seguidores en un multitudinario mitin de fin de campaña el viernes.
Enfrentado al gobierno central de Mariano Rajoy por un sistema fiscal que considera un lastre a la reactivación económica de esta gran región, muy duramente afectada por la crisis, Mas convocó elecciones adelantadas en septiembre, tras menos de dos años en el poder.
Su objetivo es obtener una mayoría absoluta, que no tiene actualmente, para convocar en los próximos cuatro años el referéndum de autodeterminación con cuya promesa enardeció a sus seguidores un político considerado hace muy poco moderado.
“Está por ver si la estrategia de Mas da resultado”, advierten sin embargo Blanka Kolenikova y Raj Badiani, expertos de la firma de análisis IHS.
“Podría ser un arma de doble filo, dado que algunos catalanes deseosos de llevar hasta el fin la independencia no están satisfechos con su enfoque ‘suave’ lo que podría propiciar un mayor respaldo a partidos proindependentistas más radicales como Esquerra Republicana de Catalunya” (ERC), agregan.
Según los últimos sondeos, la coalición conservadora liderada por Mas, CiU, obtendría cerca de los 62 escaños que tiene ahora, en una cámara de 135 parlamentarios, mientras que ERC podría hasta duplicar sus 10 actuales.
Los detractores de Mas lo acusan de haber aprovechado el creciente fervor independentista, que desembocó el 11 de septiembre en una masiva manifestación en Barcelona, para desviar la atención de las duras políticas de austeridad que está aplicando en su lucha contra una deuda de 40,000 millones de euros.Incapaz de hacer frente sola a sus pagos, Cataluña, con 7.5 millones de habitantes y un 20 por ciento del PIB español, tuvo que pedir a Madrid 5,370 millones de euros.




























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