Entre la escandalosa salida de un director de Finanzas que carecía de los requisitos más básicos para el cargo y el repentino descubrimiento de un superávit millonario, casi no se ha notado la publicación de una auditoría interna que critica a la Ciudad de Miami por no cumplir con la mayoría de sus propias reglas para asegurar que haya integridad financiera.
Pero el administrador Johnny Martínez dijo que Miami está entrando a un nuevo capítulo y que pronto contratará a nuevos talentos para el atribulado Departamento de Finanzas. Martínez explicó que tuvo que dejar los problemas internos del departamento a un lado en recientes semanas mientras se aprobaba un importante plan para emitir bonos con los que pagar una deuda de $45 millones por la excavación del Túnel del Puerto de Miami.
Según el reporte de la Oficina Independiente del Auditor General, la Ciudad ignoró ocho de 11 principios establecidos para guiar la administración y proteger los fondos públicos durante el año fiscal 2010-11. Fue el segundo año consecutivo que la Ciudad fallaba ocho de estos principios.
El agotamiento de las reservas municipales fue uno de los mayores problemas subrayados en el reporte del auditor Theodore Guba. La Ciudad debe tener unos $93 millones en reservas, o sea, el 20 por ciento del promedio de los previos tres años del presupuesto de las operaciones municipales.
Además, la administración no cumplió con los requisitos de reportar sobre las finanzas municipales, incluyendo la producción de reportes mensuales del presupuesto y una auditoría comprehensiva anual (conocida como el CAFR por sus siglas en inglés). La Ciudad produjo este reporte anual 48 días después del plazo.
Entregar los reportes financieros tarde disminuye su relevancia y utilidad, escribió Guba en su reporte del 30 de octubre.
Un CAFR presentado tarde no implica multas, pero tampoco ayuda a la imagen de la Ciudad ante inversionistas, las agencias que califican los bonos de la Ciudad, y los investigadores federales de la Comisión de Bolsas y Valores (SEC).
La SEC recientemente anunció planes de imponer cargos civiles contra la Ciudad por supuestamente defraudar a inversionistas con anterioridad a la emisión de bonos en los años 2007 y 2008. En otro caso, la SEC está investigando la posibilidad de fraude durante la emisión de bonos municipales para el financiamiento del estadio de los Marlins.
La oficina de Guba también encontró que, debido a la falta de controles internos, la administración no solicita reembolsos por subvenciones a tiempo. En algunos casos, por ejemplo, el Departamento de Bomberos de Miami pidió reembolsos de otras agencias gubernamentales 528 días después de la fecha, lo cual posiblemente representaría para la Ciudad una posible pérdida.
Los principios de integridad financiera fueron establecidos en el 2000, después de que el gobernador de la Florida tuvo que declarar una emergencia financiera en la Ciudad de Miami y crear una Junta de Vigilancia Financiera para supervisar la administración de los fondos públicos.
Me parece que eso es lo que la Ciudad necesita ahora, dijo Joe Carollo, quien fue alcalde de Miami en el 2000 y cuyo hermano Frank es comisionado municipal. Los miembros de esa junta eran profesionales que inspeccionaron cada contrato municipal y cada detalle del presupuesto.






























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