En el país de la abundancia es patético constatar las colas o filas que hacen algunos para comprar las ofertas. La tendencia nacional, en unos Estados Unidos que cada año se aleja más de Dios, es adelantar el horario; y pasar las aperturas de las grandes cadenas para la tarde del jueves de Thanksgiving.
De esta manera, poco a poco se perderá la costumbre de cenar en familia en la tranquilidad de la puesta del sol. Un triunfo del secularismo, en su camino imparable de descristianizar el país. Pobre América, tan cerca del materialismo del Viernes Negro; pero tan lejos de Dios.
Santiago Cárdenas
Hialeah





























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