América Latina

Nicas desafían pobreza en las turbias aguas del Xolotlán

 
 

Un niño retira agua del bote de su padre después de regresar de su faena de pesca en el aún contaminado Lago Xolotlán, unos 25 km de Managua.
Un niño retira agua del bote de su padre después de regresar de su faena de pesca en el aún contaminado Lago Xolotlán, unos 25 km de Managua.
RODRIGO ARANGUA / AFP

AFP

El hambre lleva a cientos de nicaragüenses desempleados a pescar, para venta al consumo, en las turbias aguas del Lago Xolotlán, un antiguo depósito de aguas negras y residuos tóxicos aún en proceso de descontaminación.

“Hoy me fue más o menos, traje 40 pescados. Nos dedicamos a esto porque no hay trabajo”, dijo Adonis Mena, de 35 años, tras vender su faena en $15 a un intermediario en la costa del municipio de Tipitapa, que bordea con Managua el lago de 1,050 km2, uno de los más grandes de Centroamérica.

Para dar de comer a siete hijos, Adonis sale cada noche en su botecito con una red y una linterna, tatareando alguna canción para no quedarse dormido. Otros, como Irvin García, pescan cerca de las costas con el agua a la altura de los hombros.

Irvin confiesa que “pinta” los peces más grandes para ofrecerlos en restaurantes “como pargos rojos”. A veces atrapa lagartos y les quita el cuero para venderlo clandestinamente.

Tilapias, mojarras, guapotes y tortugas son atrapados en el Xolotlán para ser vendidos sin restricción alguna y a precios bajos en mercados, comedores populares y restaurantes.

Según el presidente de la Cooperativa de Pescadores de Tipitapa, Arturo García, más de 1,000 pescadores faenan en el Xolotlán, una antigua fosa tectónica ubicada en una zona volcánica sumamente activa, en cuyas riberas se asientan barrios populares.

En 1927 se convirtió en el principal depósito de aguas negras, basura y agroquímicos de la capital, y entre 1960 y el 2000 la industria derramó residuos de mercurio, plomo, cobre, cadmio, níquel y petróleo.

El gobierno instaló hace tres años una planta de tratamiento de aguas —llamado Turuleque por los pescadores—, cuya capacidad de procesamiento es limitada.

Pero ese proyecto y el reciente sellado del basurero de La Chureca —que lanzó desde 1973 millones de toneladas de residuos de material al lago— están ayudando al proceso de descontaminación.

Monitoreos de expertos indican que los peces contienen bajas concentraciones de mercurio y que su consumo “no es una amenaza para la salud”, afirmó el ambientalista y director del Fondo Nacional de Reciclaje, Kamilo Lara.

“La gente compra bastante pescado, porque el Ministerio de Salud ya nos hubiese dicho que están malos” si lo estuvieran, alega Francisca Ramírez, mientras corta en piezas guapotes para venderlos a un comedor del mercado de Tipitapa, 20 km al noreste de Managua.

El consumo de estos peces es barato y habitual entre pescadores y familias pobres numerosas que no pueden comprar carne de pollo o res. Según la FAO el 20 por ciento de los seis millones de nicaragüenses pasa hambre a causa de la pobreza (44 por ciento) y la desocupación y subempleo (54 por ciento).

“Yo hago pescado en sopa, tapadito, frito o en ceviche. Aquí toda la gente come pescado y no les pasa nada”, aseguró Emilia Mendoza, cuya familia pesca, vende y se alimenta de pescados.

La mayoría cree que el fuego elimina las toxinas de los peces que se reproducen en el lago, adonde la extinta empresa química Pennwal derramó 150 toneladas de mercurio entre 1960 y 1990, según Salvador Montenegro, director del Centro de la Investigación de Recursos Acuáticos de la estatal Universidad Autónoma.

“Aparentemente no hay por suerte un consumo cotidiano (alto) que ponga en peligro la salud pública”, comentó a AFP el asesor en asuntos de medio ambiente del gobierno, Jaime Incer, para quien los niveles de contaminación del lago son “tan grandes que tardará muchos años en recuperarse”.

Montenegro coincide en que no han hallado en los peces “niveles de mercurio que ameritarían prohibir su consumo”. Pero “no lo recomendaría porque esas sustancias se acumulan en el cuerpo. No mata por intoxicación de manera inmediata”, concluyó.

Según la OMS, el mercurio afecta los sistemas nerviosos e inmunitarios, la piel, los pulmones riñones y ojos.

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