Una década después de que una niña con trenzas llamada Rilya Wilson fue vista por última vez con vida, su existencia temprana y trágica fue descrita en detalles el lunes en una corte de Miami-Dade.
Rilya, nacida de una mujer indigente adicta al crack. Rilya que amaba las muñecas, los libros y las fiestas de cumpleaños con pizza en Chuck E. Cheese y que fue llevada por la agencia de bienestar infantil del estado de su primera madre adoptiva a la última: una mujer llamada Geralyn Graham.
Y fue Graham, dijo un fiscal el lunes al jurado, quien apagó la vida de Rilya alrededor del 2001, y luego inventó una red de mentiras para encubrir el asesinato.
La niña tenía 5 años de edad.
Graham odiaba tanto a Rilya que mantenía a la niña sujeta con esposas de plástico y en una jaula de perro, dijo a los jurados el fiscal Joshua Weintraub durante su discurso de apertura.
Ella pensó, al cabo de ocho meses, que la niña tenía demonios y era maligna, dijo Weintraub a los miembros del jurado. Se refería a ella como eso porque no quiso ponerse un traje de ángel en Halloween. Quería usar una máscara de Cleopatra.
El lunes fue el primer día del tan esperado proceso contra Graham, de 66 años, que está acusada de asesinato en primer grado, secuestro y abuso infantil con agravantes. Se enfrenta a cadena perpetua si es declarada culpable.
La desaparición de Rilya su cuerpo nunca fue encontrado provocó una gran agitación y la reforma del Departamento de Niños y Familias (DCF) en el 2002, dando lugar a una serie de turbulentas audiencias, a un informe mordaz, cambios legislativos y una visita a Miami del entonces gobernador, Jeb Bush.
La madre de Rilya traspasó la custodia de la niña a una amiga, Pamela Kendrick, quien testificó el lunes que ella cuidó apropiadamente de la niña.
Era una niña feliz. Una niña educable. Verdaderamente feliz, y era una niña muy amable, dijo Kendrick al jurado.
Pero los fiscales dijeron que Graham, que estaba cuidando de la hermana bebé de Rilya, encontró una manera de obtener la custodia de Rilya: quejándose al supervisor del DCF, Willie Harris, de que la casa de Kendrick estaba en malas condiciones.
El lunes desde el estrado, Harris admitió que invirtió sólo cinco o 10 minutos en hablar con Kendrick frente a la casa de ella en Liberty City. Cuando Kendrick se negó a dejarle entrar, Harris hizo que le quitaran la custodia de la niña a la mujer.
Yo no podía demostrar que no se encontraba en riesgo, dijo Harris acerca de Rilya.
De este modo, en abril del 2000 se colocó a Rilya con Graham y su pareja doméstica, Pamela Graham, bajo la supervisión del DCF.
La agencia no se dio cuenta de que la niña había desaparecido hasta abril del 2002, más de un año después de que fue vista por última vez. La razón: su asistente social, cuyo trabajo consistía en comprobar la situación de la niña con regularidad, no se había molestado en hacerlo, y en vez de ello falsificó numerosos informes.
Según los fiscales, Graham obligó a su amante, Pamela, a mentir sobre el paradero de Rilya. Pamela, quien se espera que testifique, era un ratón de mujer, dominada por su amante mayor, hasta que finalmente accedió a cooperar con la policía en el 2004.






























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