Un abogado de Geralyn Graham, la madre de crianza acusada de dar muerte hace una década a Rilya Wilson, de 4 años de edad, pidó la anulación del juicio el martes por la mañana, después de descubrir que uno de los fiscales no era, técnicamente, miembro del Colegio de Abogados de la Florida.
Al cabo de todo un día de testimonios el martes, la jueza Marisa Tinkler Méndez dijo a los abogados que no concedería la moción. El juicio está programado para continuar el miércoles.
El fiscal estatal adjunto Joshua Weintraub completó más de las 30 horas requeridas de estudios de extensión en agosto, pero no declaró el número correcto del curso, y los créditos no le fueron reconocidos por el Colegio de Abogados de la Florida.
El abogado defensor Michael Matters dijo que su solicitud de anulación del juicio se basó en “la participación individual” de Weintraub “en las deposiciones de testigos clave y en mociones para suprimir evidencia” en los meses previos al juicio. Además, afirmó, Weintraub se presentó a los miembros del jurado durante la selección de éstos como asistente de la fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle.
“Ya sea que esté suspendido por una violación pequeña o gigantesca, sigue siendo una suspensión”, dijo Matters. “Es absolutamente inapropiado, inmoral e incorrecto. No hay ninguna justificación para que alguien esté ejerciendo la abogacía sin licencia”.
Ni Weintraub ni los otros dos fiscales del caso —uno de los cuales es su madre— explicaron la omisión de los estudios de extensión a la corte el martes.
Weintraub fue retirado del juicio el lunes por la tarde y suspendido temporalmente hasta que sus créditos puedan ser validados, señalo Don Horn, jefe de asistentes de la fiscalía estatal. Weintraub fue reinstalado y había regresado a su asiento en la mesa de la fiscalía antes de que la jueza anunciara su decisión.
El juicio continuó con el estado llamando a Willie Harris, supervisor del Departamento de Niños y Familias. Harris fue interrogado sobre su decisión de retirar a Rilya Wison, entonces de 3 años de edad, de la casa de su primera madre adoptiva, Pamela Kendrick, y colocarla al cuidado de Geralyn Graham, que ahora está siendo juzgado por asesinato.
El siguiente testigo del estado fue Lilly Mae Tuff, amiga de la familia de la acusada, quien describió a Graham como “muy divertida, inteligente, impresionante y elegante”.
Dijo que Rilya era una niña tranquila, con una “expresión triste en la cara”, y recordó cómo en una visita a la casa de Graham, ella la encontró en el baño con Rilya, que estaba sentada en la bañera, con la boca llena de Listerine como castigo.
La acusada, de 66 años de edad, encara cadena perpetua si es declarada culpable de asesinato en primer grado, secuestro y abuso infantil con agravantes. Ella y su pareja doméstica, Pamela Graham, eran los custodios legales de Rilya Wilson cuando la niña fue vista por última vez en el otoño del 2000. Pasó más de un año antes de que el DCF se diera cuenta de que la niña había desaparecido.
Si Graham es declarada culpable, la moción para la anulación del juicio que no fue concedida, podría ser motivo de un recurso presentado por la defensa.






























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