LA HABANA -- Una semana después de sentarse en Cuba a negociar con el gobierno de su país en medio de desconfianzas y fuerte retórica, los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia hicieron el martes un balance positivo de las conversaciones.
“Hasta el momento hay un buen balance”, expresó a periodistas Jesús Santrich minutos antes de entrar a la ronda a puertas cerradas que como todos estos días lo pondrá frente a frente con los delegados del presidente Juan Manuel Santos. Si finalmente se llega a un convenio de paz con los rebeldes se habrá desactivado medio siglo de conflicto con miles de víctimas en el país sudamericano.
Como muestra del trabajo conjunto las partes firmaron un acuerdo para convocar a un foro a mediados de diciembre con el auspicio de las Naciones Unidas y la Universidad Nacional de Colombia sobre los problemas de la tierra, el primer punto de la agenda de diálogo.
En septiembre las FARC y el gobierno informaron --tras meses de reuniones secretas en esta capital-- que habían decidido abrir una mesa de diálogo con una agenda de seis puntos, entre ellos la cuestión agraria, el tratamiento a las víctimas, el combate al narcotráfico y la reinserción de los guerrilleros a la vida civil.
En octubre la mesa se instaló oficialmente en Oslo, Noruega, y el 19 de noviembre arrancaron las sesiones en la isla, su sede principal.
Los participantes de la mesa indicaron que el foro servirá también para comprometer más a la sociedad civil con el proceso de paz.
“Hemos llegado a un convenio, y cuando uno conviene, quiere decir que hay acuerdo, que hay sintonía”, explicó Santrich, cuyo nombre legal es Seusis Pausivas Hernández.
Santrich aprovechó la oportunidad para insistir al presidente Barack Obama en el pedido de indultar al comandante Simón Trinidad, preso en Estados Unidos tras haber sido extraditado y condenado a 60 años de prisión por el secuestro de tres norteamericanos en el 2003 que luego fueron rescatados por el Ejército.
La víspera el asesor presidencial para temas del Hemisferio Occidental de la Casa Blanca, Ricardo Zúñiga, negó que Estados Unidos esté pensando liberar a Trinidad para que viaje a Cuba. Sin embargo, Santrich volvió a la carga con el pedido, rechazando los comentarios de Zúñiga y alegando que la solicitud fue realizada de manera personal a Obama.
“No queremos perder la fe y la esperanza de que el presidente Barack Obama va a dar un mensaje de paz para Colombia con un resultado favorable a la petición”, manifestó.
Durante la jornada las FARC también informaron que habían demandado a los gobiernos colombiano y ecuatoriano que se permita la repatriación de los guerrilleros muertos en un ataque realizado en el 2008 en la frontera entre ambos países y en el cual falleció el comandante rebelde Raúl Reyes.
El bombardeo autorizado por el entonces presidente colombiano Alvaro Uribe estuvo a punto de desencadenar un conflicto con Ecuador.
También se pidió a la Cruz Roja Internacional que contribuya con la identificación de los restos de esos guerrilleros a fin entregarlos a sus familias y darles sepultura.
El ex vicepresidente Humberto de la Calle, jefe de la delegación gubernamental, no hizo comentarios en toda la semana.





























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