Sur de la Florida

“Confiar y esperar es toda la sabiduría humana...”

 

Especial para El Nuevo Herald

Me dirijo a usted para ver si me puede ayudar con mi problema pues desde que llegué a Miami ví su artículo en el periódico y pensé que de alguna manera me pudiera ayudar.

Soy una señora de 71 años y vine a visitar a mi nieta el 15 de octubre del 2010, ella vive en Georgia. Residí 3 meses allá pues en enero se mudaron para California. Al cumplir un año de mi visita, ó sea, el 15 de octubre del 2011, presenté mi solicitud de residencia permanente.

Me aprobaron el permiso de trabajo pero mis huellas dactilares no son buenas, pues parece que por la edad y el mucho trabajo que tuve en Cuba, no salen bien. En la entrevista me dicen que tengo que llevar récord policial de Georgia, pero tengo que ir personalmente y, como usted comprenderá, no tengo documentos ni recursos para viajar sola a solicitarlos. Y lo otro es que me denegaron la residencia pero se quedaron con los documentos, el chequeo médico, la

I-94, y para poder aplicar de nuevo, los necesito.

Hoy vivo en Miami pues mi nieta se mudó para acá y después de 2 años no he podido resolver nada. Por favor, aconséjeme qué puedo hacer.

Esperando su respuesta desesperadamente,

“María”, Hialeah, Florida

Gracias por escribirme, estimada señora María, y no solamente le contesto, sino que me adelanto a decirle que ya no está sola, que ahora tiene un abogado de inmigración quien, con mucho gusto, me dedicaré a resolver su problema.

La esencia de su dificultad consiste en la desproporción que existe entre el poder y funcionamiento de un organismo gubernamental gigantesco como lo es el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EEUU (USCIS), con sus aprox. 140,000 empleados y su presupuesto operativo (2011) de aprox. $2,800 millones -- el 5 por ciento del presupuesto de su entidad matriz, el Departamento de Seguridad Patria (DHS,) que ese año ascendió a nada menos que... (en ingles) $56.3 billions, en castellano, $56,300 millones (!!!)

Yo no sé a ciencia cierta cuál sea el presupuesto de usted pero no creo equivocarme calculándolo en alrededor de $10,000 anuales, pesos más, pesos menos... Dividiendo 56,300,000,000 entre 10,000, la desproporción de fuerzas entre Inmigración y usted es de 5,600,000 a 1 -- algo así como si a usted (ó a mí...) que pesamos entre ambos unas 200 libras, nos tocara echarnos al hombro una roca que pesa, ¡más de 30 toneladas...!

Si de algo estoy convencido es de que usted, con sus 71 laboriosos años a cuestas, sin recursos, sin idioma, sinconocimiento técnico, peleando con Inmigración sería como la proverbial lucha de “tigre contra burro amarrado”. ó si no le gusta ese dicho, como el de “toche contra guayaba madura’... A mí me #$#@!^&* (léase, fastidia...) esa desigualdad. A sus años y circunstancias, usted, “en mi librito”, ¡ no merece eso! Tampoco lo merecen millares de extranjeros al tener que afrontar, perplejos, desconcertados, asustados, esa cotidiana contraposición entre un David, cada uno, y el monstruoso Goliat del gobierno de un país donde han venido a refugiarse de otros gigantes dispersos sobre el mapa de las Américas, de las Europas, ó de cualquier otro país ó continente. Desafortunadamente, a mi propia edad y salud, para esa pelea global tampoco es que me sobran energías. Pero cuando un caso como el suyo el destino lo hace llegar a mis manos, aunque sea desde mi silla de ruedas yo saco fuerzas de donde no las tengo, para rebelarme contra el monstruo, hijo de... la burocracia, por no decir de otro origen más innombrable...

En conclusión, la invito – sin costo alguno para usted, por supuesto – a venir a verme y, como el Quijote de su Segunda Salida, me enfrentaré a los gigantes hasta que usted obtenga su residencia. Una sola contradicción observé en su amable carta: al final usted se contradice – dice que estará “esperando mi respuesta desesperadamente ”(???!) ¿Ya ve que no?

“Vivid, pues, y sed dichosos, hijos queridos de mi corazón, y no olvidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porvenir del hombre, toda sabiduría humana estará resumida en dos palabras: ¡Confiar y esperar!” (Alejandro Dumas). Venga y la ayudaré...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

1 Herald Plaza, Miami, FL 33132

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