FORT MEADE -- Un psiquiatra había exhortado a la jerarquía militar a poner fin al régimen de detención rigurosa del soldado Bradley Manning tras detectar que no había riesgo de suicidio, pero las autoridades militares hicieron caso omiso a sus recomendaciones, admitió el miércoles un ex responsable.
El soldado estadounidense de 24 años, acusado de haber difundido miles de documentos secretos a WikiLeaks cuando trabajaba como analista de inteligencia en Irak, compareció en la base militar de Fort Meade (Maryland, este) en el décimo día de una audiencia preliminar que se prevé que durará hasta el domingo.
La defensa pide el abandono de todas las acusaciones, basándose en un artículo del código militar que prohíbe el “castigo ilegal antes del juicio”, refiriéndose al aislamiento total del prisionero durante su detención de nueve meses en Quantico (cerca de Washington), la intimidación, la desnudez forzada, la prohibición de hacer ejercicio o ver “el sol más de 20 minutos por día”.
El capitan William Hoctor, psiquiatra de la Marina en Quantico, no estaba de acuerdo con estas condiciones de vigilancia máxima y se lo había dicho a la jerarquía, admitió el coronel Robert Oltman, un ex comandante de la base interrogado por la defensa.
Pero su postura “era solo un punto de vista” y había que tomar en cuenta otros factores, añadió. “No iba a tomar una decisión solamente con su punto de vista”, dijo el ex responsable militar. “Para mí no era el más creíble”.
EL psiquiatra está citado como testigo este miércoles.
Manning está acusado de haber filtrado a WikiLeaks, entre noviembre del 2009 y mayo del 2010, documentos oficiales estadounidenses sobre las guerras de Irak y Afganistán y 260.000 despachos del Departamento de Estado.
El soldado, que eligió ser juzgado por un solo juez militar en lugar de por un jurado, puede ser condenado a cadena perpetua, por “colusión con el enemigo”. El fundador de WikiLeaks es el australiano Julian Assange.






























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