Las autoridades cubanas afirmaron el miércoles que la salud del subcontratista estadounidense Alan P. Gross es normal, al tiempo que descartaron la presencia de cáncer en una lesión que tiene en su hombro derecho. Las conclusiones fueron rechazadas inmediatamente por el gobierno estadounidense y la familia de Gross debido a que hasta el momento no se les ha permitido una evaluación de carácter independiente.
Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) sostuvo que Gross mantiene un régimen voluntario de ejercicios físicos sistemáticos y sigue una dieta balanceada de su elección.
El equipo médico cubano también ratificó que el estado de salud general de Gross es normal y recibe tratamiento adecuado para los padecimientos que presenta, incluyendo aquellos crónicos, típicos de su edad, que tenía desde antes de su arresto, explicó el comunicado.
Gross, de 63 años y residente de Potomac, Maryland, cumple una condena de 15 años de cárcel. Fue detenido en La Habana el 3 de diciembre del 2009. Cuba asegura que Gross entregó al menos un teléfono satelital BGAN y otros equipos de comunicaciones a la comunidad judía en la isla. También denunció que el subcontratista contactó a otros grupos no gubernamentales para que pudieran tener acceso a la internet.
Gross trabajaba para Development Associates International (DAI), con base en el área suburbana de Washington, D.C. Según las autoridades cubanas, los proyectos de ayuda a la sociedad civil de USAID son una pantalla para financiar a la disidencia interna y atentar contra el orden establecido.
La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, hizo a un lado las conclusiones del reporte médico y puso en duda que Gross esté recibiendo un tratamiento eficaz.
Este doctor no fue elegido ni por él (Gross) ni por nosotros, así que no estamos en posición de hacer una evaluación de esos exámenes, dijo Nuland en una conferencia de prensa en Washington D.C. Hemos seguido manifestando nuestras preocupaciones por su deterioro de salud, agregó la portavoz.
Nuland recordó que Gross ha perdido más de 100 libras de peso y sufre de varias afecciones, entre ellas, una artritis degenerativa que requiere atención especializada.
En ese contexto el abogado de Gross, Jared Genser, afirmó que los exámenes médicos realizados en Cuba no son concluyentes. Consideró que la única manera de despejar las dudas sobre la salud de Gross es que La Habana permita un chequeo médico independiente y fuera del alcance gubernamental.
Tenemos a un oncólogo revisando los resultados del gobierno cubano, sobre los cuales hay dudas con respecto a su precisión, dijo Genser en un comunicado. El abogado cuestionó la eficacia de la biopsia y reclamó una prueba más avanzada, como una tomografía computarizada. Genser deploró también que las autoridades de la isla hicieran público un historial médico privado, es decir, sin la autorización de Gross.
El señor Gross no autorizó la publicación de sus registros médicos y esta declaración constituye una violación de su privacidad, hecho lamentable que ningún paciente debe esperar de su médico, comentó Genser.






























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