Para un grupo asesor convocado para encontrar una cura a la enfermedad que afecta al sistema de elecciones de Miami-Dade, el miércoles marcó el primer paso hacia un diagnóstico.
Los síntomas son conocidos de todos a estas alturas: largas filas durante la votación adelantada y el Día de Elecciones. Conteos lentos después de una ola de boletas en ausencia.
Pero ¿qué fue lo que causó la enfermedad, y cómo se podrá prevenir en el futuro?
Para averiguarlo, el grupo designado por el alcalde Carlos Giménez pasó su primera reunión estudiando las leyes y prácticas electorales locales y estatales, una lección que brindó también una idea de qué fue exactamente lo que salió mal.
El objetivo, dijo Giménez al grupo, es asegurar que la próxima vez que Miami-Dade salga en los titulares internacionales del Día de Elecciones no sea para alimentar los chistes de los comediantes de los programas de televisión nocturna.
Quiero que nuestros ciudadanos salgan de las urnas diciendo: Qué bien, así es que se hace una elección presidencial, dijo.
El grupo escuchó al abogado condal adjunto a cargo de las elecciones y a la supervisora de Elecciones Penelope Townsley, cuyo departamento lleva a cabo alrededor de 20 elecciones al año.
Estamos muy orgullosos de las reglas y procedimientos que hemos implementado, dijo ella. No obstante, nos damos cuenta de que existen oportunidades de mejoría.
Entre los problemas del 6 de noviembre que enumeró Townsley:
• La longitud de la boleta obligó al departamento a hacer licitaciones de emergencia de modo que sus subcontratistas pudieran adaptar las máquinas que preparan, y luego sortean y abren, las boletas en ausencia para acomodar las 10 a 12 páginas de la boleta. El departamento tuvo además que rediseñar los sobres para las boletas en ausencia.
• El departamento recibió una cantidad abrumadora de llamadas de los votantes con relación a las boletas en ausencia, un promedio de unas 2,000 llamadas al día y alrededor de 7,500 llamadas el Día de Elecciones.
• La oleada de boletas en ausencia alrededor de 50,000 llegaron el Día de Elecciones y el día anterior atrasó el conteo porque el departamento tuvo que dedicar por lo menos un empleado a verificar firma por firma. Existe software de computadora para verificar firmas, pero el departamento no ha encontrado todavía un programa que considere suficientemente confiable.
• Aunque Miami-Dade había enlistado a 150 empleados temporales para ayudar en el conteo de boletas, solamente 60 de ellos se presentaron a trabajar. Los otros dijeron que el plazo de trabajo ofrecido era demasiado corto, o que temían que el mismo les costara sus beneficios de desempleo.
• Miami-Dade no cuenta con suficientes registros electrónicos listas de votantes registrados para emplear en todos los precintos el Día de Elecciones. En lugar de eso, depende de registros impresos en carpetas, lo cual podría demorar el proceso. Comprar suficientes máquinas podría costar entre $4 millones y $5 millones, dijo Townsley.
El Condado solamente usa registros electrónicos en los colegios de votación adelantada, a diferencia de Broward, dijo el departamento de elecciones, donde se usan en todos los colegios electorales.






























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