Ante todo, he tenido la oportunidad de trabajar en colegios o recintos electorales en dos ocasiones y debido a la tradicional abstención de los ciudadanos en las urnas, hemos estado prácticamente parados sin nada que hacer durante horas.
En esta ocasión, en muchos colegios, fue todo lo contrario. No estábamos preparados para hacerle frente a ese fenómeno. Daba pena ver esas largas colas con personas esperando 5 y 7 horas para poder ejercer su derecho al voto.
La situación bochornosa por la que nuestro estado ha sido criticado puede y debe evitarse en futuras elecciones.
Hay que comenzar por evitar boletas ausentes como las que se enviaron en esta oportunidad. Parecían periódicos, algunas con más de 6 páginas.
Con todo el respeto hacia quienes las redactaron, se evidenció que no hubo ni la más remota idea de lo que es la síntesis en la redacción de de las enmiendas que solicitaban.
La mayoría, estoy seguro, quedaron en blanco o fueron marcadas con un sí o un no por los votantes sin siquiera saber lo que hacían.
Como señalé antes, la asistencia a las urnas en esta ocasión fue una de las más numerosas que hemos visto en los últimos tiempos. Eso, unido al poco o ningún estudio previo sobre esa situación y los problemas que crearían fue otro factor determinante en el atraso que les tomó contabilizar los votos.
Creo que la solución está en no concentrar a demasiados votantes en los registros que existen por barrios. Eso, como es natural, crearía más colegios o recintos electorales, con la necesidad de contratar más personal. Pero las colas dejarían de existir y terminaríamos el trabajo en un tiempo normal.
Y sobre todo, dejaríamos de ser el último y peor estado en presentar sus números en todo el país.
Jorge J. Gastón
Miami





























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