Cuando estoy planeando un viaje a Charleston, siempre me pongo en dieta varias semanas antes de salir. Esta ciudad sureña ofrece no solamente un festín visual al viajero con sus elegantes barrios históricos y atracciones, sino también un banquete culinario con chefs que se inspiran en las influencias británicas, francesas, africanas y caribeñas para crear especialidades de la cocina del Sur de los Estados Unidos.
Nadie se va de Charleston sin probar las deliciosas sopas de cangrejos, las sémolas sureñas, los camarones preparados en estofados, fritos y de otras maneras exquisitas (acompañados con platillos del arroz local resultan maravillosos), los siempre refrescantes mint juleps con su sabor a menta, y mucho más.
La joya de Carolina del Sur, Charleston es una ciudad refinada –era la cuna de Rhett Butler, el héroe de la novela clásica de Margaret Mitchell, Lo que el viento se llevó y es un sitio de mansiones que datan de antes de la Guerra Civil y barrios históricos con jardines rebosantes de jazmines y magnolias.
Con frecuencia se cuenta que alguien le preguntó a una gran dama de sociedad en Charleston que por que no viajaba mucho y ella contestó “Para que viajar? Ya estoy aquí”. Y en realidad pocos sitios en el mundo combinan como esta ciudad, la gracia, la belleza, las tradiciones y la riquísima historia del Sur de los Estados Unidos.
Fundada en el 1670 por colonos británicos en una península en el Atlántico, la ciudad, junto a los ríos Cooper y Ashley jugó un papel importante en la revolución norteamericana, cambiándosele el nombre original ‘Charles Towne’ (en honor a Carlos II, rey de Inglaterra) a Charleston, después del logro de la independencia, en el 1783.
En esa época, la ciudad de Charleston recibió la visita de George Washington, primer presidente de la nueva república norteamericana, y por esos tiempos grandes plantaciones dedicadas al algodón, el arroz y otros cultivos comenzaron a florecer en los alrededores de la ciudad.
Los dueños de plantaciones, que dependían de la labor de esclavos, y gozaban por consiguiente del estilo de vida señorial, hicieron que Charleston se pusiera de lleno en el lado de la Confederación en la Guerra Civil, y fue precisamente en el fuerte local, Fort Sumter, donde comenzó esa guerra con fuerzas rebeldes tomando el fuerte de manos del ejército de la Unión.
Los amantes de la historia pueden visitar este fuerte en una excursión de Fort Sumter Tours (www.fortsumtertours.com) partiendo en trasbordador del Puerto de Charleston. El Fuerte Sumter, ahora un Parque Nacional, cuenta con amplias fortificaciones, cañones, y exhibiciones para transportarlo de lleno a esa época pasada.
Para encontrar el pasado en casa, visite una de las mansiones históricas restauradas por la sociedad no-lucrativa Historic Charleston Foundation. En la Nathaniel Russel House, en el 51 Meeting Street, por ejemplo, no es difícil imaginar a Scarlett O’Hara descendiendo sonriente por la imponente escalinata de la mansión con su preciosa saya de crinolina para recibir a Rhett Butler. Construida en el 1808 en estilo Federal, la casa cuenta con mobiliario de la época –y un harpa en uno de los salones donde la familia recibía a miembros de la sociedad en el Siglo XIX, y bellos jardines.




























Mi Yahoo