Para el año 2014 la gran mayoría de todas las tropas de Estados Unidos y sus aliados occidentales se habrán retirado de Afganistán y dejarán que sean las propias autoridades afganas las que se encarguen de la seguridad de su país.
Yo creo que eso no va a ser tan fácil como piensan los gobiernos comprometidos con la ocupación y la reconstrucción de Afganistán. Los talibanes siguen combatiendo y haciendo atentados y hasta ahora las tropas extranjeras no han logrado neutralizar esa resistencia.
Por otra parte, el país está lejos de ser reconstruido, hay mucha pobreza y falta de oportunidades. Todo eso es explotado por los terroristas para reclutar descontentos. Ese país es un atolladero. Y tal parece que el gobierno norteamericano lo ve así, pues después de la retirada oficial, se van a quedar todavía miles de soldados para apuntalar al gobierno de Kabul.
Manuel López
Miami





























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