Wish Book: estudiante sueña con participar en los Paralímpicos

 

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Con su casco negro, sus shorts azules y su bicicleta rayada, comprada en eBay por $100, Moise Brutus parece un ciclista típico, listo para un largo viaje.

Excepto que son dos prótesis en sustitución de sus piernas las que mueven los pedales, mientras con su única mano agarra el manubrio derecho del ciclo. Sin embargo, Moise muestra una ancha sonrisa porque cree que todo es posible.

“Muchas personas dirían que para mí montar una bicicleta resulta imposible ya que no tengo piernas”, dijo Brutus. Pero él la monta y con gusto. “Es algo donde me siento libre”-asegura.

El joven de 22 años ha transformado su vida después de que casi muere en un horrible accidente de motocicleta hace dos años en el Turnpike de la Florida, donde quedó como un triple amputado.

El estudia en el Miami-Dade College y quiere competir en ciclismo en los Paralímpicos de Verano que se celebrarán en el 2016 en Brasil.

Una noche hace dos años, el 10 de octubre del 2010, Brutus iba hacia su casa en su moto Honda y tomó la salida de University Drive. Lo último que recuerda es una pared blanca. Despertó y se dio cuenta que no tenía su mano izquierda. Tampoco una pierna. La otra se la amputaron. Con su mano derecha, sacó su smart phone, llamó al 911 y le dijo con calma a la policía de Miramar donde se encontraba.

La policía tuvo problemas para encontrarlo, al yacer en una oscura cuneta a un lado de la autopista.

El agente Carlos Villalona escuchó la búsqueda en la radio mientras manejaba hacia su casa. El decidió unirse: “No podía simplemente irme a casa y saber que alguien necesitaba ayuda y yo me había alejado”.

En tres ocasiones Villalona patrulló sin suerte la zona del accidente. Así que detuvo su auto y caminó. Fue entonces cuando vio la moto, arrugada como una bolsa de plástico. “A unos 20 pies de distancia, fue donde encontré a Moise en el piso”.

Villalona alertó a los otros y sostuvo el cuello de Brutus mientras hablaba con él, alentándolo a luchar. Sabía que las cosas no parecían bien. “No quería ser pesimista, quería estimularlo tanto como pudiera a luchar y mantenerse despierto”, dijo Villalona.

Otros agentes de Miramar llegaron al lugar – el sargento César Andina, el agente Michael Donaldson y el agente Jason Fox. Andina era el único con un torniquete. Lo partió en pedazos y se lo aplicó para detener la pérdida de sangre hasta que llegaran los paramédicos.

Brutus recuerda haber dicho a los policías: “Mi mamá me dijo que no saliera esta noche. Debí haberla escuchado”.

El día siguiente en la estación de policía, los agentes se preocuparon si el muchacho estaba bien. En un giro sorpresivo, la familia del paciente le asignó a Brutus la esposa de Villalona, Melissa, como su defensora en el Hospital Memorial Regional. Brutus le dijo que quería reunirse con los agentes que lo salvaron.

Ellos no sólo se reunieron, sino que Villalona y Andina se mantuvieron en contacto, llamándole, enviándole mensajes de texto y reuniendo a sus familias.

“Su vida cambió por siempre esa noche, pero él cambió también nuestras vidas. El tiene un corazón muy grande y es un luchador”, dijo Andina.

Al principio, Brutus luchó por recuperarse. Pero hace unos ocho meses, no quería ir a rehabilitación. Su moral estaba baja, y un montón de medicamentos lo sumió aún más en la niebla. Brutus perdió peso. Su familia y los agentes de la policía se preocuparon.

“Su mamá debió llamarme, debió llamar a mi esposa, para dejarnos saber que Moise no quería ir a la rehabilitación”, recordó Villalona. “Tan a menudo lo llamábamos o él nos llamaba, a mí y a Andina, y encontrábamos formas de motivarlo”.

Un punto importante en la recuperación de Brutus fue adoptar un perro, una idea sugerida por Villalona. Villalona había sido testigo del poder de curación de las mascotas en el Hospital Infantil Joe DiMaggio. Desde que su hija bebé, Amanda Arianna, murió de cáncer a los dos años de edad, él se ofreció de voluntario allí y vio como los perros alegraban a los niños. Andina encontró un perro que le gustó a Brutus y pagó la tarifa de adopción.

“Es simplemente una terapia de curación, los animales tienen ese tipo de efecto”, explicó Villalona.

Brutus hizo conexión inmediata con Dexter, que ahora tiene 2 años. El Dogo Argentino blanco, con un ojo azul y otro marrón. Ellos comenzaron a caminar todos los días juntos alrededor de la cuadra.

“Dexter me ha hecho tanto bien”, dijo Brutus. “Los perros no dicen, ‘Sé por lo que estás pasando’. Ellos simplemente te miran, mueven la cola y corren hacia ti”.

Andina y Villalona observaron como Brutus se entusiasmaba más. Tiene metas y un impulso para lograrlas.

“Ese joven es un superastro, así de simple”, dijo Andina. “Justo cuando pensabas que tenías un problema, justo cuando pensabas que las cosas iban mal, puedes observar a este muchacho que tuvo una experiencia dramática, donde cambió por completo su vida, pasó por algo grave y sin embargo, siguió adelante”.

Brutus dijo que ha tomado otra vez en serio la rehabilitación, ha aprendido a caminar de nuevo en unos cuatro meses. Aún va algunas veces a los grupos de apoyo con otras personas con extremidades amputadas. Pero no ha tenido un “día malo” en un largo rato.

El asiste a clases cinco días a la semana en el Miami Dade College. Va al gimnasio en el mismo recinto. Las tardes de los lunes, miércoles y viernes, entrena en la bicicleta en el Parque Brian Piccolo y el Velódromo en Broward. En los días de fin de semana, hace largos recorridos, como de hasta 40 millas. Su nuevo entrenador, Steve Mlujeak, dijo que personalizan un programa para él. El primer paso: obtener el equipo correcto, como una mejor bicicleta y un monitor del ritmo cardíaco.

“Eso lo va a estimular”, dijo Mlujeak sobre sus sueños de ir a los paralímpicos en Río. “Sólo por ser capaz de sobreponerse a lo que él ha pasado y aprender a caminar de nuevo, se aprecia que tiene una gran determinación. El ser un atleta no se basa sólo en el talento, conlleva también mucho sacrificio”.

Uno de los mayores desafíos de Brutus es el transporte diario. El no tiene un vehículo apropiado. Confía más en sus padres Pierre y Estella, naturales de Haití, que trabajan durante todo el día. El padre en una tienda Lowe’s de Miami Beach y su madre con un grupo de cuidado de ancianos.

Brutus, es egresado de la Escuela Secundaria Miami Central y quiere hacer más. Competir en una carrera ciclística de 62 millas que se celebrará en febrero en Broward. Competir en los Paralímpicos de Verano del 2016. Ser voluntario en un refugio de animales y poder mostrar a otros niños que nada es imposible.

“Ellos necesitan ver que sin importar lo que pase, sin importar tu incapacidad, aún puedes ser normal. Aún puedes lograr todo lo que pensabas lograr antes”, dijo Brutus.

El joven tiene un enfoque filosófico de la vida: la felicidad viene de adentro, y la única diferencia entre los seres humanos y los animales es la capacidad de razonar.

“Sólo porque tengo un brazo, eso no me hace menos humano”.

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