Sur de la Florida

La decisión final es la suya

 

Especial para El Nuevo Herald

Mi esposa y yo vinimos a EEUU hace unos 5 años en calidad de asilados políticos. En la actualidad disfrutamos de nuestra residencia y sólo salimos una vez a Jamaica por menos de una semana a encontrarnos allí con nuestra hija, entrando de regreso por el aeropuerto de Miami.

Nos falta muy poco tiempo para solicitar la ciudadanía. Todos los años hemos presentado correctamente nuestras declaraciones de impuestos. Ahora querríamos ir a Venezuela para tratarnos por motivos de salud, ya que allá conservamos nuestros seguros de salud, que pagamos cumplidamente durante más de 20 años y que nuestra hija ha tenido el cuidado de preservarnos pagando mensualmente las cuotas respectivas. Aquí, en cambio, no estamos en condiciones económicas de suscribirnos a un seguro similar, y los costos médicos y quirúrgicos a los precios habituales acá son inalcanzables para nosotros. Mi esposa está llegando a los 60 años y yo soy pocos años mayor que ella.

¿Podemos efectuar el viaje en forma directa con nuestros pasaportes y documentos venezolanos y nuestras tarjeta de residencia para entrar de regreso a EEUU? ¿Es necesario un trámite especial previo con las autoridades de Inmigración para salir a Venezuela? ¿Afectaría este trámite para solicitar la ciudadanía americana pronto el año que viene?

Orlando I.,Belle Glade, Florida

Su muy bien escrita carta plantea interrogantes muy serios que, en mi opinión, usted debe considerar.

No conozco un solo caso de asilados que, una vez aprobada su gestión, se han hecho residentes legales permanentes de EEUU y ahora, a escaso tiempo de “hacer la ciudadanía” en este país, deciden regresar al de su pretendida persecución por un motivo que, aun revestido de problema de salud, podría suscitar serias dudas en Inmigración acerca de la autenticidad del asilo que fue la base para establecerse como residentes permanentes del país. Como le contesté hace un par de años a otro asilado que me presentó una pregunta semejante a la suya, para obtener el asilo que fue base inicial de su aprobación, usted juró que en su país de origen usted era un perseguido por el gobierno de allá y que corría peligro de perder su vida. Yo viví en Venezuela a mediados del siglo pasado y, a la verdad, aquél era un país idílico, donde se vivía con alegría, tranquilidad, protección, (¡y se ganaba muy buen dinero!), país donde hice y dejé muy buenos amigos... pero, todo eso fue cambiando tras del soplo “socialista del siglo XXI” que advino tan pronto se acabaron los tiempos gloriosos que inició “la generación del (19)28” y que pasó por los años dificultosos que terminaron en la imposición del desgobierno chavista... hasta el sol de hoy.

Todo lo demás que yo le diga es pura literatura. Tengo amigos del alma aquí en Miami -- Alberto D.y su esposa Maritza, por ejemplo, son los más queridos – pero esos tesoros son los que me quedan después del declive actual del glorioso país de Simón Bolívar.

Nada de eso tiene que ver, por supuesto, con la circunstancia que usted me describe en su carta. Hay quienes disienten de mi opinión, alegando que muchos lo han hecho como usted se lo propone “y no les ha pasado nada”. Uno tiende a elegir (¡mala decisión!) la opinión... ¡que más le conviene y gusta! Ustedes quieren precipitarse a contradecir todo aquello, ¡regresando al país del cual se “asilaron”! ¿Habrá sido auténtico el refugio que pidieron al solicitar “asilo” en este país?! Si así lo hacen, ustedes asumen el peligro (¡ese sí muy real!) de que al tratar de reingresar acá les abran una investigación buscando la anulación de su asilo por falsedad...

En resumen, no se vuelve al país de su alegada persecución sino por razones extremas – la muerte de un padre, una madre, ó alguien de tan indiscutible dramatismo. Razones económicas no califican a ese nivel: no pasan de ser pura conveniencia. Hay muchos que disienten de mí citando instancias frecuentes de asilados que “van y vienen”. Respeto su criterio... pero no lo comparto. Pero en su caso, la decisión final es la suya, no la mía...

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

1 Herald Plaza, Miami, FL 33132

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