Segundos antes de intentar ingresar por un paso a nivel en el Aeropuerto Internacional de Miami, el chofer del autobús en el que murieron dos personas y quedaron heridos 30 miembros de una congregación de Testigos de Jehová, ignoró no sólo las señales de límite de altura sino las advertencias de los propios pasajeros, reveló el domingo la hija de una sobreviviente.
La joven, que pidió que no se le identificara, indicó que su madre le relató cómo varios pasajeros intentaron persuadir al chofer para que retrocediera.
Cuando vieron que se iba a meter por debajo del puente, las personas que estaban en la parte delantera del autobús le dijeron al chofer que estaba yendo por un camino que no debía, dijo la joven a una reportera de El Nuevo Herald. Incluso le pidieron que diera marcha atrás, pero él no hizo caso y se estrelló.
Serafín Castillo, de 86 años, y Francisco Urena, de 56 años, fallecieron el sábado luego de que el techo del autobús de 11 pies de altura se empotrara violentamente contra la viga de concreto bajo la cual pueden pasar sólo vehículos con menos de 8 pies y 6 pulgadas de altura.
El autobús era conducido por Ramón Ferreiro, de 47 años y quien sólo sufrió heridas leves. Ferreiro conducía un Van Hool de 1999, de la empresa Miami Bus Service.
Ferreiro podría enfrentar cargos de negligencia criminal, salvo que los reportes de toxicología muestren que se encontraba bajo la influencia de alcohol o drogas.
La posibilidad de demandas civiles contra la compañía y el conductor dependerán del tipo de contrato que se haya firmado con la congregación, dijo Michael Milton, un abogado especializado en accidentes de vehículos.
Milton precisó que el aeropuerto, administrado por el Departamento de Aviación del Condado Miami-Dade, tendría inmunidad ante las potenciales demandas civiles. Sin embargo, agregó que si las señales son consideradas insuficientes o erróneas, podrían estar sujetos a cargos de negligencia operacional.
El domingo, vecinos de Castillo criticaron que Ferreiro haya decidido pasar por una vía señalizada con tres enormes carteles que establecen el límite de altura de los vehículos para ingresar a la zona de vuelos de arribo del aeropuerto.
Me cuesta creer esta tragedia, dijo Oswaldo Mesa, un camionero y vecino de Castillo. Por más novato que sea un chofer, me resulta increíble que ese hombre haya decidido pasar por ahí. El debió aguantarse, no debió seguir.
La dueña de Miami Bus Service, Mayling Hernández, dijo que no sabía si Ferrero era consciente de la altura del autobús.
Eso se lo tienes que preguntar a él, dijo Hernández a una reportera de The Miami Herald.
Hernández indicó que Ferreiro llevaba trabajando un par de meses en la compañía y había sido recomendado por otro chofer.
Cualquier persona que maneja puede sufrir un accidente, en cualquier trabajo ocurre, agregó Hernández. Este fue su trabajo y él tuvo un accidente.
En el parque de hogares móviles Lil Abner, en Sweetwater, donde vivía Castillo, éste fue recordado como una persona querida y respetada en la comunidad.





























Mi Yahoo