Las autoridades cubanas lo mantuvieron encerrado 19 días en un calabozo para delincuentes comunes del Departamento Técnico de Investigaciones de la Policía (DTI), en el municipio habanero 10 de Octubre. Los presos no lo llamaban por su nombre. Le decían político.
Antonio G. Rodiles, de 40 años, resultó con un ojo morado y diversas lesiones en el cuerpo debido a una andanada de golpes y patadas que recibió el 7 de noviembre durante un operativo policial en su contra. Ese día fue detenido por agentes de la Seguridad del Estado cubano, el tenebroso aparato de inteligencia del gobierno encargado de cerrarle el paso al movimiento disidente. Y quedó también claro que su nombre dejó de ser un secreto a voces.
Hay un grupo de personas que están completamente enfocadas en generar más conflicto. Debemos frenar la ola de violencia que se está dando, dijo Rodiles en una entrevista telefónica con El Nuevo Herald tras su liberación la semana pasada. Realmente mi conclusión principal de todo esto es que trabajaré con más fuerza en este tema y con una visión más clara de lo que necesitamos.
Rodiles, de 40 años, dirige el proyecto independiente Estado de Sats, radicado en La Habana. El proyecto está lejos de actuar como un movimiento tradicional de oposición. Su apuesta se sostiene en la profundidad de ideas así como en la discusión y el análisis de temas desde donde se originan propuestas de cambio.
En varias ocasiones Sats ha demandado por escrito el cese de la censura que ejerce el gobierno cubano y ha pedido consistentemente apertura democrática. Lo ha hecho también a nombre de las libertades individuales y la igualdad de condiciones con el propósito de que no se limite a la isla la entrada de intelectuales y artistas que no se ajustan a las expectativas políticas del gobierno.
Las autoridades cubanas no permiten el ingreso de sus críticos en el exilio, ni autorizan la salida de otros como la bloguera Yoani Sánchez, invitada por decenas de instituciones académicas en Estados Unidos, América Latina y Europa.
Hacia ahí va el trabajo del proyecto Estado de Sats y la Campaña por otra Cuba, que busca respeto a la pluralidad, el pensamiento y los derechos básicos de los ciudadanos y seres humanos, explicó Rodiles.
La llamada Demanda por otra Cuba exige al gobierno de Raúl Castro que ratifique los pactos del 2008 sobre derechos políticos y civiles de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Fue suscrita este año por decenas de figuras de la oposición dentro y fuera de la isla. Surgió como resultado del análisis y la discusión de un grupo amplio de personas comprometidas en la búsqueda de un nuevo escenario. Uno de sus párrafos demanda que se garantice un marco legal para el pleno debate de ideas y soluciones a la crisis interna.
Rodiles afirmó que el documento traduce el espíritu de las voces de una sociedad civil que exige libertad y oportunidades.
Soy un cubano libre y como tal uno se opone y se pronuncia. Eso creo que es suficiente, explicó Rodiles. Por eso espero que en algún momento en el mismo poder se percaten de la situación insostenible de Cuba, y se den cuenta de que la vía del respeto al otro y la esperanza son completamente necesarias.






























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