Activistas que promueven el DREAM Act, legislación que otorgaría residencia permanente a jovenes indocumentados que fueron traídos a este país a temprana edad por sus padres, dijeron el lunes que organizarán mobilizaciones en diferentes ciudades del país para presionar al presidente Barack Obama y al Congreso federal para que este año se haga realidad una reforma migratoria que legalice a los 11.5 millones inmigrantes ilegales en Estados Unidos.
Buscamos una estrategia que lleve a la ciudadania para todos los 11 millones de estadounidenses que no tienen documentos, dijo Carlos Amador, un joven activista de Los Angeles que participó en una conferencia de prensa telefónica con diferentes medios de prensa del país, incluyendo El Nuevo Herald. Amador, quien fue traido de México por sus padres cuando era niño, es miembro del grupo United We Dream (Unidos Soñamos) que organizó la llamada y que el fin de semana pasado sostuvo una convencion nacional en Kansas City.
Los diferentes participantes en la conferencia de prensa indicaron que la reelección del presidente Obama le ha dado un renovado impulso al movimiento en favor de la legalización de inmigrantes indocumentados en el país, que el Departamento de Seguridad Interna (DHS) estima actualmente en unos 11.5 millones.


























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