El empresario y abogado cubano Manuel Gutiérrez Cárdenas (Manolín) falleció recientemente en el hospital Gov. Juan F. Luis de St. Croix, en las Islas Vírgenes, víctima de complicaciones respiratorias. Tenía 86 años.
Recordado como un hombre de ideas firmes, Gutiérrez desde el exilio fue activista por la libertad y la democracia en Cuba. El deceso de Gutiérrez ocurrió el pasado 12 de noviembre.
“Fue una persona a la que siempre admiré y respeté por su valentía y amor a la vida. Era un gran patriota, un hombre que todo el mundo quería”, dijo su hermano Miguel Gutiérrez a El Nuevo Herald.
El recordado Manolín, como lo llamaban cariñosamente sus amigos y familiares cercanos, nació en la ciudad de Sagua la Grande el 13 de mayo de 1927. Su familia se destacó por su gran compromiso social y su interés por la actualidad y el ejercicio de la política y el servicio público.
Fue descendiente directo de Miguel Gerónimo Gutiérrez (1822-1871), un intelectual villaclareño que sería uno de los caudillos de la primera guerra separatista contra España y uno de los próceres fundadores de la República de Cuba. Estudió Leyes en la Universidad de La Habana y, continuando con una tradición familiar, se graduó con honores en 1951.
En vida Gutiérrez supo alternar con éxito el campo profesional y el quehacer deportivo. Como estudiante escolar fue estrella de baloncesto en el prestigioso colegio Belén y, posteriormente, en la universidad, llegando incluso a representarla en varios torneos internacionales.
“Era muy sensible y muy humano, nunca lo noté disgustado. Estaba dispuesto a servir, ayudar y colaborar con los amigos”, comentó Tony Carriodo, amigo de juventud. “Fue humilde y un gran jugador de baloncesto, el mejor de Belén”.
Gutiérrez se casó con Ignacia Beguiristaín Sampedro, su novia de varios años. Su etapa de recién casado coincide con el triunfo de la revolución castrista. Fue entonces que decidió oponerse activamente al régimen impuesto.
A mediados de 1967 decide establecerse en St. Croix aunque nunca hizo a un lado su amor y dedicación por una Cuba abierta. De hecho Gutiérrez participó y colaboró en varias y arriesgadas operaciones contra el régimen castrista llevando armas y pertrechos a la isla con el propósito de restablecer la democracia y el equilibrio de poderes.
“Era una persona decente y muy profesional. Luchó mucho por la libertad de Cuba y nunca hizo alarde de eso”, sostuvo Manuel García, colega y amigo cercano de Gutiérrez. “Empezó a trabajar con el movimiento demócrata y se dedicó con valentía. Fue jefe de nuestra “marina”. El realizó más de 40 operaciones a Cuba ayudando en el desembarco de gente y armas”, añadió.
A Manuel le sobreviven su esposa Ignacia y sus hijos Manuel P. Gutiérrez Jr., Patricia Worede, Ana Gutiérrez Wittmann y María Gutiérrez Lapone.
El pasado 30 de noviembre se realizó un servicio en la iglesia de la Santa Cruz en Christiansted. Mañana miércoles a las 6 p.m. habrá una misa en su honor en la iglesia St. Peter & Paul Catholic Church, ubicada en 900 SW 26 Rd. Miami.




























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