La Casa de Subastas Fontainebleau, al sur de París, Francia, según la agencia de noticias Associated Press, subastó una carta secreta, escrita en código y fechada el 20 de octubre de 1812 por el emperador francés Napoleón Bonaparte, adquirida el domingo en 187,500 euros ($243,500) por el Museo de las Cartas y Manuscritos de París. La carta se vendió por 10 veces el valor que se le adjudicaba, lo que representa el valor incalculable de los documentos napoleónicos.
Entre estos documentos se encuentran los que acumuló el antiguo magnate cubano del azúcar Julio Lobo, a los que no se refiere la nota de prensa. Una gran parte de aquella colección, alrededor de 7,000 piezas, se albergó en el Museo Napoleónico de La Habana, en San Miguel y Ronda, antigua villa del político de origen italiano Orestes Ferrara. La colección es rica en tesoros de arte decorativo, que en 1998, cuando la visité, aparecían empolvados y deteriorados.
Desde los años 1990, María Luisa Lobo, hija de Julio Lobo, me hizo varias declaraciones acerca de cómo la colección, originalmente de más de 200,000 piezas, estaba siendo desvalijada, sobre todo, de los documentos fáciles de transportar. Pero ya en septiembre de 1962, The Miami Herald había publicado una entrevista con Julio Lobo en la que él acusaba a Cuba de vender arte por $7 millones a Rusia.
Ahora, Alberto Sánchez de Bustamante y Parajón, presidente del Consejo de Dirección de Herencia Cultural Cubana, y editor ejecutivo de la revista Herencia, le dedica a este tema de la colección napoleónica un apartado en el valiosísimo libro que acaba de publicar y donde se documenta el pillaje general de los tesoros cubanos por el gobierno de Fidel Castro, Saqueo patrimonial cubano / The Pillage of the Cuban Patrimony (Eagle Press, Miami). Con el libro se incluye un DVD titulado Subasta de Joyas y Antigüedades, Capitolio Nacional, del Ministerio de Recuperación de Bienes.
La obra fue presentada en la Casa Bacardí del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de la Universidad de Miami por la organización Herencia Cultural Cubana. El moderador fue Marcos Antonio Ramos, vicepresidente de la organización, y los panelistas: Salvador Larrúa, Armando Cobelo y Ninoska Pérez Castellón.
Sánchez de Bustamante declaró que lo suyo era “una misión sagrada, un compromiso con Cuba”, al que se ha dedicado por varias décadas. El documenta esta historia desde la primera ley de 1960 para apoderarse de todas las empresas privadas, la segunda la ley de 1961 para apoderarse de las casas, la ley del cambio de la moneda y todos los aspectos del saqueo de los tesoros privados robados para repartir entre los nuevos dueños de la isla, y luego a los rusos y los chinos, entre otros. Todo esto lo ha investigado Sánchez de Bustamante en sus recorridos por Europa del Este y los artículos aparecidos en periódicos de todo el mundo en un periplo digno de un scholar, aunque su primera profesión haya sido la medicina, por tradición familiar.
ELENA IGLESIAS EN SU ESPEJO
Cuando yo conocí a Elena Iglesias, a principios de la década de 1980, la descubrí como poeta. Pensé que eso era lo mejor de su ser. Y eso es lo que sigue siendo, cuando se confiesa frente al espejo lo que es su poesía con Apremiante deseo de manantial, de la editorial Eriginal Books que dirige Marlene Moleón, que son sus cuatro libros entre 1977 y 2009: Península, Mundo de aire, Campo raso y Temblor de luz.




























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