Vuelve la oración a sesiones condales de Miami-Dade

 
ENCUESTA:
¿Se debe permitir la oración antes de las reuniones públicas del Condado de Miami-Dade?

crabin@MiamiHerald.com

Durante ocho años, cualquiera que orara al comienzo de una reunión de la Comisión de Miami-Dade lo hacía en privado, durante un momento de silencio invocado al comenzar la sesión.

Pero cuando los comisionados vuelvan a reunirse dentro de dos semanas, esa introspección se convertirá en palabras habladas y será compartida con todos los que estén dentro de la cámara del Ayuntamiento.

El martes, una gestión de cabildeo durante 18 meses por parte de la Coalición Familiar Cristiana dio sus frutos cuando los comisionados votaron 8 a 3, después de un largo debate, a favor de restablecer la oración antes de las reuniones públicas, por primera vez desde el 2004.

Esas oraciones, según la nueva ordenanza, deberán ser no confesionales y se ofrecerán antes del comienzo oficial de la reunión, y los comisionados escogerán por anticipado al encargado de hacer la oración. Si un comisionado lo desea, él o ella puede ofrecer la oración.

Anthony Verdugo, director ejecutivo de la Coalición Familiar Cristiana, elogió a la Comisión del Condado por “entrar en el siglo XXI”, y dijo que la votación terminó “8 años y medio de discriminación”.

Pero la adopción de la oración patrocinada por el gobierno no pasó el examen de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) de la Florida, la cual dijo, después de la votación, que era “inevitable” una demanda. El grupo hará un seguimiento de algunas de las reuniones antes de seguir adelante.

“Si las oraciones son de carácter sectario, el condado será demandado”, dijo Howard Simon, director ejecutivo de la ACLU de la Florida. “Ir más allá de un momento de silencio es una situación sin salida para el condado”.

Votaron a favor de la ordenanza los comisionados José “Pepe” Díaz, Jean Monestime, Rebeca Sosa, Xavier Suárez, Juan Zapata, Bruno Barreiro, Esteban “Steve” Bovo y Audrey Edmonson. Los comisionados Sally Heyman, Barbara Jordan y Dennis Moss votaron en contra. Lynda Bell y Javier Souto estuvieron ausentes.

Díaz, el patrocinador del proyecto, accedió a un par de cambios antes de la votación. A instancias de Sosa, en lugar de hacer que el secretario del condado compile una base de datos sobre los líderes religiosos locales para ofrecer las oraciones, los comisionados se turnarán para elegir a alguien, o para dirigir la oración por sí mismos. Eso ahorrará al condado cerca de $26,000 en los costos proyectados para la base de datos.

Díaz, por consejo del personal, también accedió a cambiar el momento de la oración, de manera que se realice antes del pase de lista de los comisionados, más en acuerdo con la forma en que se hace a nivel estatal y federal. Los abogados del condado dijeron que el hecho de que la reunión haya comenzado oficialmente o no, no tiene ninguna consecuencia legal para la defensa de la ordenanza sobre la oración.

La última vez que se ofreció una oración al inicio de las reuniones de la comisión, fue en el 2004, cuando las entonces comisionadas Barbara Carey-Shuler y Katy Sorenson lucharon con éxito para poner fin a esta práctica.

El alcalde Carlos Giménez, opuesto a la medida, dijo que la votación no era necesaria, señalando una copia impresa de la agenda del martes, donde se incluye la palabra “Invocación” inmediatamente después de las palabras “Pase de lista”.

“El presidente, en cualquier momento, podría haber hecho una invocación”, dijo.

Díaz dijo que el hecho de que él patrocinara la ordenanza tenía poco que ver con la religión. Lo llamó una cuestión de “libertad de expresión”, y dijo que su meta era cambiar la práctica actual de permitir que sólo el presidente de la comisión pudiera pedir una invocación.

Restablecer el derecho a la oración pública “se convirtió en algo personal, en cierto sentido”, dijo Díaz, quien agregó que cree en Dios y se complace en orar.

El polémico tema abrió la puerta a la discusión filosófica en el estrado. Algunos comisionados hablaron de sus creencias religiosas personales, o caracterizaron la política actual de guardar un momento de silencio como una forma de censura. Cuando Heyman aportó una cita de Thomas Jefferson sobre la separación entre la iglesia y el estado, Suárez respondió con una anécdota de John Adams.

El debate de la comisión el martes contó con la presencia de Verdugo y cerca de una docena de miembros de la Coalición Familiar Cristiana, la mayoría de los cuales se sentaron en silencio, agitando las manos al unísono cuando un comisionado decía algo con lo que estaban de acuerdo. Nadie habló en contra de la medida, ya que la participación pública no se acepta de forma automática durante la segunda lectura y la lectura final de una ordenanza.

En una reciente reunión de la comisión sobre la medida, los partidarios de ésta acudieron en gran número y expresaron sus opiniones.

A pesar de ser ampliamente superados en número, Heyman y Moss expresaron fuertes argumentos contra la oración patrocinada por el gobierno, cuyos opositores dicen que viola la separación entre la iglesia y el estado, y que con frecuencia termina por cruzar el límite y entrar en un territorio religioso inadmisible.

Heyman dijo que era “discriminatorio e injusto que los miembros de la comunidad estuvieran sometidos a un punto de vista religioso”. Y agregó: “Esta legislación es innecesaria. Creo que es peligrosa y nos expone a un litigio”.

Moss asumió un enfoque personal, recordando los ataques verbales que recibió durante una campaña por la propuesta de ley de Miami-Dade sobre derechos humanos, en 1998, que dio a los homosexuales los mismos derechos.

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