El edificio del Miami Herald en la bahía y el downtown siempre ha sido una monstruosidad, bloqueando toda vista a la bella bahía de Biscayne. No debería ser designado con el honor de Edificio Histórico por la Ciudad de Miami.
Los hermanos Knight compraron el moribundo Miami Herald en 1937 de los intereses de Henry Flagler. En 1963, el Miami Herald se mudó a su nuevo edificio industrial, con prensa nueva.
La mega compañía de desarrollo urbano Genting, de Malasia, compró las propiedades en la bahía del Miami Herald por $263 millones en el 2010. Ahora Genting quiere continuar un desarrollo turístico “de destino”, con o sin casinos. El propuesto complejo turístico incluirá hoteles y edificios residenciales y comerciales. Claro, si en el futuro el Estado de la Florida permite casinos, Genting y sus rivales, como Trump, Caesars Palace y Sands, todos competirán por la licencia de casino. El Miami Herald y su dueño, McClatchy bien conocían la intención de Genting en demoler el edificio del Herald y construir ahí un mega proyecto urbano.
Yo siempre he favorecido para Florida casinos lujosos de gran magnitud, y he estado en contra de la proliferación de casinos de maquinitas que solo sobreviven gracias a jugadores de escasos recursos y de mayor edad.
Aclaro que nunca he sido empleado o he recibido compensación alguna, directa o indirectamente, de empresas de juego al azar. Ni conozco a los magnates o dueños de Genting Malasia. Por otra parte, sí favorezco las regulaciones estrictas a casinos estatales y significativos impuestos estatales para las empresas de casino en la Florida. Estoy a favor de corredores con vista a la bahía y de la creación de un malecón peatonal en el downtown, a orillas de la bahía de Biscayne, desde el Bayfront Park hasta el edificio del Herald. Este camino peatonal uniría el futuro proyecto de Genting con los nuevos museos de arte y ciencias y los teatros del Centro Arsht. Un bien diseñado y balanceado desarrollo de lujo en la bahía de Miami, entre el downtown y Miami Beach, sería una bienvenida adición a la belleza de Miami, al tesoro público de la Ciudad de Miami y al rumbo innegable de Miami como “Ciudad Global”.
El tema ante el Miami City Preservation Board es la propuesta de que este socialmente y arquitectónicamente grotesco edificio industrial se preserve como vecino prominente de los importantes complejos artísticos en el barrio. O si se le permitirá a Genting resucitar esta negligencia arquitectónica con la demolición del monstruo y con un bien diseñado y balanceado proyecto urbano con vistas abiertas a la bahía y un malecón peatonal para el downtown de Miami.
Además de no poseer gracia social, histórica o arquitectónica, el edificio actual del Miami Herald no merece designación de Edificio Histórico porque:
• No cumple con el requisito de tener no menos de 50 años de edad histórica.
• Según la ley municipal que creó el concepto de Edificio Histórico, no “protege ni aumenta el atractivo de Miami, y por consiguiente no estimula la economía local”.
• No califica para una excepción legal, por no estar en un barrio histórico. El más cercano (el distrito MiMo) queda a 3.5 millas de distancia.



























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