Según los reportes oficiales, la economía ha mejorado.
Pero habría que decirle eso a José Albuerne Camacho, quien el miércoles recibió el último vale que en dos semanas canjeará por una canasta de comida gratis. El cubano de 56 años dijo que esperó desde el lunes afuera del edificio de la Cámara de Comercio Latina (Camacol) en La Pequeña Habana para asegurarse de conseguir un certificado.
Se siente como que me saqué la lotería declaró el veterano de la guerra de Vietnam que padece de cáncer de pulmón y está desempleado. Pensé que me iba a quedar sin ticket después de dos noches durmiendo ahí afuera.
Directivos de Camacol dijeron que en los 27 años de repartir las llamadas jabas navideñas nunca habían tenido personas esperando hasta por ocho días alrededor del edificio. Además de las 3,000 personas que lograron obtener un certificado que canjearán por las cestas de alimentos el 19 de diciembre, otras 400 personas se fueron con las manos vacías.
Esa espera para obtener una canasta de comida con valor aproximado de $150 es indicativa de la necesidad de las familias del barrio y del condado Miami-Dade.
Según las cifras más recientes del Censo, una de cada cuatro familias del condado ha recibido cupones de alimentos en los últimos 12 meses. Y casi un 16 por ciento de las familias de Miami-Dade vive bajo el nivel de pobreza.
Obviamente hay una necesidad tremenda, comentó el comisionado de Miami, Frank Carollo. Tratamos de unirnos para dar ayuda. pero la necesidad es tan grande que las organizaciones no se dan abasto.
Fausto Alvarez, tesorero de Camacol, explicó que la cantidad de canastas que se reparten cada año dependen de los donativos que se logren reunir por parte de los miembros de la Cámara y de los supermercados y otros negocios.
Los afortunados en obtener un certificado recibirán el 19 de diciembre una cesta con una pierna de cerdo, arroz, frijoles, aceite, especias y dulces navideños, entre otros donativos.
Quisiéramos tener mas para dar, dijo Alvarez. Pero por lo menos esto le alcanza a una familia para más de una semana.
Cada cesta trae suficiente comida para alimentar a cinco personas por unos 10 días, explicó Alvarez.
Ya que las donaciones han aumentado, en los últimos cinco años la organización ha incrementado el numero de canastas hasta llegar a las 3,000 pero asimismo ha aumentado la línea de gente esperando.
Lamentablemente no es suficiente, afirmó Mario Gutiérrez, presidente de Camacol. La necesidad de la comunidad es muy grande. Sobre todo en los pasados dos años la gente ha estado en línea hasta por tres días y ahora por una semana.
Uno de ellos fue el cubano Alberto Menéndez, de 85 años, quien por tres noches esperó acompañado de su guitarra.
Yo sin guitarra soy como un soldado en la guerra sin su fusil, bromeó Menéndez. Cantamos canciones en la fila. Me sirvió para entretenerme y alegrarles el momento a los demás.
El pintoresco anciano contó que es la tercera vez que espera por una de las canastas navideñas.






























Mi Yahoo