Umar Abbasi ha pasado de fotografiar las noticias a ser él la noticia.
Cargando su usual cámara en un día normal, Abassi buscaba fotografiar la cotidianidad del populoso metro de Nueva York. Mientras caminaba por los fríos pasillos y sentía las ráfagas de viento intermitente en la estación de Times Square, el anuncio por los parlantes de la proximidad del tren interrumpió abruptamente el murmullo de la gente. A unos 150 pies de él, un hombre había sido empujado a los rieles del tren. Abassi corrió en esa dirección sin dejar de tomar fotos.
Quería que mi flash alertara al chofer, explicó. El flash no surtió efecto. Cerca de 20 segundos después del incidente, el tren había atropellado a Ki-Suck Han, un hombre de 58 años de ascendencia coreana que vivía en Queens.
Una de esas fotografías tomadas instintivamente fue la portada del New York Post el martes 4 de diciembre.
¿Debió el fotógrafo hacer algo más por salvar la vida del hombre empujado a los rieles en lugar de seguir tomando fotos? ¿Por qué nadie lo ayudó?, ¿Pensó más Abassi en vender una fotografía impactante más que en ayudarlo?, ¿Por qué el NY Post utilizó la imagen como portada? Preguntas como estas invadieron las redes sociales y reavivaron un debate sobre el proceder del fotógrafo y el propio oficio del periodismo.
Entiendo el dilema profesional, pero si eres un fotógrafo reaccionas automáticamente, afirmó John Virtue, director del International Media Center de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), quien subrayó que es problemático cuando el periodista o fotógrafo se convierten en parte de la historia.
Recuerdo que en una ocasión un periodista en Dallas tenía que cubrir casos de inmigración y traspaso de la frontera. Al final del día, decidió voluntariamente ayudar a los inmigrantes a cruzar hacia Estados Unidos. Escribió la historia y por supuesto el medio lo tuvo que despedir, comentó. En esta oportunidad, sin embargo, Abbasi se involucró en la noticia accidentalmente, afirmó Virtue, quien también da clases de ética profesional periodística.
Yo no veo ningún problema en que la fotografía sea publicada por los medios, agregó Virtue, insistiendo en que la participación de Abbasi en el incidente fue casual, por lo tanto no piensa que sea censurable la difusión de la imagen. Si tenía los derechos de las mismas, no veo ningún inconveniente.
No era necesario que la fotografía saliera en portada, dijo Mercedes Vigón, profesora de Periodismo en FIU. Pero sostiene que la publicación de la historia es justificable, ya que desde el punto de vista empresarial el NY Post cumplió el objetivo de venta y también cumplió un objetivo informativo y de servicio. La noticia cuenta un asesinato poco común y además les dice a sus lectores que piensen dos veces antes de colocarse al borde de la rieles en el metro porque hay personas locas que los pueden empujar, subrayó Vigón.
Naeem Davis, de 30 años, fue arrestado el martes después de que cámaras de video mostraran a un hombre que reunía la descripción del sospechoso, quien estaba trabajando con vendedores callejeros cerca del Rockefeller Center. La policía afirmó que Davis dio declaraciones que lo implicaban en la muerte de Han.






























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