En 1984, fui invitado a Denver, Colorado, en un junket periodístico con motivo del estreno de Red Dawn, fantasía política acerca de la invasión de Norteamérica por tropas de Rusia, Cuba y Nicaragua. Tras la proyección de este disparatado filme de guerra, el director John Milius respondió a preguntas de la prensa.
Los invasores cubanos eran particularmente absurdos y Milius evadió explicar su participación. Atrapados en un hotel de las afueras de Denver, todos deambulábamos esa noche por los pasillos sin nada que hacer. Coincidí en un elevador con el sonriente director que me dijo: “Ah, el cubano que no le gusta mi película”.
Charlamos un rato acerca de Big Wednesday, Conan the Barbarian y otras películas de Milius, evitando el tema de Red Dawn, de la que, casi 30 años después, casi ni me acuerdo. Ahora llegó el remake, situado en Spokane, Washington, con invasores de Corea del Norte, bajo el mando del Capitan Cho (Will Yun Lee). En la anterior, los jóvenes rebeldes ante los agresores eran Patrick Swayze y Charlie Sheen. Los de ahora incluyen a Josh Peck y Chris Hemsworth, todos perjudicados por el ridículo guión que Milius no pudo salvar. Y mucho menos Dan Bradley, veterano coordinador de stunt men en nada auspicioso debut como director.
Este Red Dawn inútil se planeó con invasión de Pekín, pero en China protestaron y hubo cambio de última hora hacia Corea del Norte. El resultado prueba otra vez que no por mucho madrugar amanece más temprano. •



























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