Cada vez que lo veían en ese inolvidable equipo olímpico de estos últimos tiempos, los jugadores argentinos en la NBA acosaban a Pablo Prigioni con la misma pregunta: ¿hasta cuándo vas a esperar para jugar en Estados Unidos? Y el armador siempre solía responder con un “a su debido tiempo’’.
A sus 35 años de edad, Prigioni es lo más remotamente parecido a un novato, pero los Knicks de Nueva York están encantados con el sudamericano, quien en varias temporadas lideró la liga española en asistencias y robos de balones, y resultó pilar en el club de su país que conquistó el bronce en la cita estival de Beijing 2008, además de múltiples trofeos en eventos mundiales.
Muchos consideraban que detrás de Jason Kidd y Raymond Felton, Prigioni apenas sería una mención en la noticia, pero al lesionarse el veterano point guard, el albiceleste suplió su ausencia –promedia 14 minutos por partido- con un desempeño que le ganó elogios de su coach y el resto del equipo. Y por lo menos ya es dueño de un récord: siempre será recordado como el novato más viejo en la historia de la liga.
¿Qué ha sido lo más complicado para ti a tu llegada a la NBA?
“Muchos más juegos y por supuesto muchos más viajes. Dentro de la cancha, estoy jugando con gente más explosiva, físicamente superior’’.
¿Y qué ha sido lo más fácil?
“Esa misma calidad de jugadores me ha ayudado a transitar más rápidamente hacia el estilo de la liga. Cuando uno tiene jugadores de ese calibre a su alrededor, las cosas se hacen más sencillas. Por otro lado, Nueva York es una ciudad fantástica. Vivo a 40 minutos del centro de entrenamiento y disfruto mucho del ambiente. También, a donde voy siempre recibe apoyo de mis compatriotas y los latinos en general, aquí en Miami y en otras ciudades’’.
Tú mencionas la capacidad física de la NBA, ¿alguna vez te has sentido superado en ese aspecto, condenado a ser espectador dentro de la cancha?
“No a ese punto. Intento prepararme lo mejor posible para que nada me tome por sorpresa y adaptarme a cualquier exigencia. Espero no encontrarme en esa situación nunca’’.
¿Cómo te recibieron los Knicks desde el primer día?
“Excelente. Siento un gran respeto de parte de ellos hacia mí. La mayoría de los jugadores del equipo están por encima o cerca de los 30 años, y entonces se trata de un vestuario muy tranquilo y siento que existe conexión entre todos’’.
En su tiempo el coach Mike Woodson fue armador, Jason Kidd es una leyenda en activo de esa posición, ¿has aprendido algo de ellos?
“Muchísimo. Trato de poner atención a cada detalle, y no sólo de ellos dos, también de Raymond, quien está teniendo una gran temporada. Además, trato de aprender de jugadores de otras posiciones. Por mi parte, trato de colaborar y aportar con mi visión del baloncesto internacional’’.
¿Antes de llegar a la NBA hablaste con algunos de tus compatriotas sobre lo que era la liga?
“Por supuesto, con Manu [Ginóbili], Luis [Scola], Carlos [Delfino]. Ellos han sido clave para que yo esté aquí, influyeron mucho en la decisión de venir. Durante los Juegos Olímpicos me insistieron mucho para que no desaprovechara la oportunidad. El contacto con ellos es vital y continuo’’.
¿Te has trazado algún tipo de meta personal?
No miro mucho adelante, soy una persona del presente, así que lo más importante es el juego del día. Si juego cinco minutos, 15 o 20 espero dar lo mejor de mi, lo que el coach disponga’’.
¿Cómo va ese inglés?
“So, so. Cada día aprendo cositas nuevas y espero pronto soltarme y hablar con más confianza’’.
¿Disfrutará algún día Argentina de una generación tan maravillosa como la tuya?
“Es difícil saberlo, pero si salió esta por qué no puede salir otra. Pora ahora disfrutemos del momento’’.



























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