Soy cubana refugiada política, dejé atrás a dos de mis más preciados tesoros: una hija y mi madre. En aquel momento mi hija no pudo venir por no tener autorización del padre de su niño, mi nieto. En estos momentos, mi hija tiene ese papel en su poder, pero ahora no la autorizan a ella para que venga, ó sea, le embajada de EEUU se la negó.
Recién llegué a los EEUU me enviaron a vivir a Alburquerque, Nuevo México, donde en abril del 2008 tuve un problema. Estando en casa de un familiar y sólo porque le dije que su esposa estaba un poco gorda, me expulsó de su casa y como estábamos en fiesta, yo no podía manejar. El llamó a la policía, me tuvieron arrestada todo un día y salí con $75 de fianza. En 30 de junio del 2008 el caso fue desestimado.
A partir de ese momento ya yo no me empecé a sentir bien de mis nervios. Me dio por manejar y manejar hasta dejar mi trabajo. Manejando en dichas circunstancias la policía me puso un tiquete, no recuerdo por qué. No recibí citación de corte por este tiquete y al no poder pagarlo tampoco, fui arrestada nuevamente pero los cargos fueron desestimados. En agosto del 2008 fui arrestada en Texas por evadir arresto en carro (yo no creí que fuera la policía). Se envió un certificado médico y en diciembre del 2008 los cargos fueron desestimados. La corte me envió a evaluación sicológica y siquiátrica y el resultado fue “severamente incompetente para responder a cargos”. En julio del 2009 bajé para Florida y fui arrestada for “child abuse” y “violencia doméstica” (acusada por el estado de la Florida). El resultado final fue nolle prose. En el mismo año 2009 me deshabilitaron por los nervios.
Le explicó algo además. Donde quiera que iba me preguntan por el arresto de violencia domestica y, lo peor para mi, no me daban trabajo para completar el cheque, y ahora menos me lo dan. El gobierno me pasaba $674 mensual y me hicieron un expungement. No consigo trabajo y el gobierno me quitó el cheque por no ser ciudadana.
En marzo del 2012 visité a mi hija en Cuba y a una hermana con un tumor y la iban a operar. A mi regreso Inmigración me tuvo en el aeropuerto por varias horas. Yo estaba muy mal y apenas si podía hablar. En fin, por providencia divina, me dejaron salir y no me quitaron la residencia, a Dios gracias. Ahora tengo mucho miedo, pues no tengo trabajo, dependo de lo que me den. Me encuentro con un estado de salud deplorable y cada día peor y no me dicen lo qué es. Tengo mucho temor de no volver a ver a mi hija, a mis nietos, a mi madre, pues aunque no dispongo de recursos económicos, quisiera tener otra oportunidad de volverlos a ver.
¿Qué usted me aconseja? Tengo 50 años, recientemente cumplidos. ¿Cree usted que podría gestionar mi ciudadanía y recuperar todo lo que me han quitado? Por favor, ayúdeme y, si puede, respóndame un sábado ó domingo. Estoy presa en libertad. A usted le deseo mucha salud y un grato saludo,
“Maritza, La Villaclareña”
Miami
Su naturalización (ciudadanía) no es imposible, pero tampoco es fácil. Como me enseño (ya hace muuuuchos años, mi entonces mentor, el gran abogado de inmigración de Miami, doctor Michael Bander, “una cosa son las leyes y otra, “ The big D” (“la gran D”) -- la discreció n que se reserva el Procurador de la nación (el At torney General), para ejercer, más allá de la ley misma, el poder para decidir lo que se merece... ó lo que no.
Yo tendría que examinar a cabalidad todos los papeles de su caso para ejercer mi propia discreción, de si para usted y para mí mismo vale la pena intentar que usted obtenga su ciudadanía. Su carta me anima porque, en medio de todo, usted es coherente. Pero falta sopesar todo lo que usted me cuenta... ¡y lo que no me cuenta! Venga a verme y conversamos. Como dicen los musulmanes (aunque yo no lo soy), Allah Akhbar! – Dios es grande!
Pienso que su grandeza es inconmensurable... Usted la necesita.
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
1 Herald Plaza, Miami, FL 33132



























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