SAN JUAN -- Cuando las fuertes lluvias comienzan a azotar un sector de la costa norte de Puerto Rico proclive a las inundaciones, la gente afila sus cuchillos y prepara sus lazos.
Las inundaciones representan la llegada de los caimanes, cuya población se multiplicó en tiempos recientes en una laguna próxima al barrio Los Naranjos de la ciudad costera de Vega Baja y también en sus alrededores.
Se ha visto a los reptiles cerca de las escuelas y arrastrándose por patios inundados por las lluvias, causando pánico y curiosidad al mismo tiempo.
Las gestiones ante las autoridades para que cacen a los reptiles y tomen medidas para impedir más inundaciones han sido infructuosas. Es así que los residentes de Los Naranjos se ven obligados a cazar los caimanes ellos mismos en esta comunidad de escasos recursos, donde en algunos casos el caballo sigue siendo el medio de transporte preferido. Emplean sogas, cinta adhesiva impermeable y tubos de metal.
La gente aprendió por sí misma los trucos para cazar caimanes, imitando a veces la forma en que otros los amarran y les cierran la boca con la cinta. También se hicieron maestros en el arte de usar luces intermitentes en la laguna para detectar un par de ojos que brillan en la superficie.
Pregúntele a cualquiera en este barrio costero si conoce a alguien que atrapa y mata caimanes y la respuesta seguramente será una sonrisa. Es como preguntar quién caza cangrejos, dicen los lugareños. Todos lo hacen.
Los caimanes aparecen por todos lados en Puerto Rico, especialmente en la costa norte. Pero la población más grande se encuentra en Vega Baja, donde está la reserva natural conocida como Laguna Tortuguero, indicó Angel Atienza, director de vida silvestre del Departamento de Recursos Naturales de la isla.
“Siempre han vivido ahí, siempre se han reproducido ahí”, expresó Atienza. “Sé que son miles” agregó.
Luego de ver un caimán del otro lado de la calle frente a la escuela primaria que dirige, Johanna Rosado dispuso que los niños siempre fueran acompañados por un adulto al ir al baño cuando llovía fuerte, como precaución. Indicó que la escuela está rodeada de alambrado metálico y que está tratando de recaudar el dinero para construir un muro de cemento.
“No es lo mismo que te lo cuente a tú verlo con tus propios ojos”, comentó Rosado. “Me tocó vivirlo. Ahora sí creo que eso pasa”, declaró.
Se cree que las criaturas son oriundas de Centro y Sudamérica. Atienza dijo que llegaron a Puerto Rico en las décadas de 1960 y 1970, cuando tiendas como la desaparecida Woolworth comenzaron a vender cachorritos del tamaño de una lagartija como mascotas. Cuando los caimanes crecían la gente los echaba al agua y empezaron a reproducirse rápidamente. Las hembras ponían de a 40 huevos a la vez. El gobierno autoriza la caza de los caimanes dado que no se consideran una especie nativa del lugar.






























Mi Yahoo