Acusan de fraude a conocido empresario venezolano en el sur de la Florida

 

jbrown@MiamiHerald.com

Claudio Osorio alardeó en una ocasión que había escalado algunas de las alturas icónicas del mundo: el Fuji, el Kilimanjaro y el Matterhorn.

El viernes, el empresario venezolano del jet-set sufrió la caída más profunda de su vida cuando fue arrestado por la Fiscalía Federal de Miami por cargos federales de fraude. La amplia acusación, que incluye 23 cargos de fraude y lavado de dinero contra él y su socio de negocios, Craig Toll, probablemente ha dejado a muchos pensando si el gran gastador subió en alguna ocasión otra cosa que no fuera la escalera color cereza de su lujosa casa en Star Island.

En una acción paralela, la Comisión de Valores y Bolsa de EEUU también acusó a Osorio de estafar a inversionistas al exagerar ampliamente el éxito financiero de su compañía y robar casi la mitad del dinero para pagar la hipoteca de su casa de $12 millones de dólares, su Maserati, una casa en las montañas de Colorado y sus cuotas en el country club.

Osorio, de 54 años, empezó su compañía, InnoVida, en el 2005, al promoverla ante los inversionistas como una productora de última generación de paneles de un compuesto de fibra, que se cierran de forma similar a un Legos, y podría producir viviendas asequibles y refugios para después de un desastre en lugares como Nueva Orleans, Haití y países en desarrollo en el extranjero. Su modelo de negocios involucró formar empresas conjuntas en América Latina, Europa, Asia y Africa.

Las autoridades dijeron que Osorio logró usar sus conexiones para atraer a personas muy prominentes a que invirtieran en su compañía. Entre sus inversionistas; los actuales y ex jugadores de la NBA Alonzo Mourning, Carlos Boozer, Dwight Howard y Howard Eisley; uno de sus vecinos en Star Island, un empresario tanzano y un grupo de inversionistas de los Emiratos Arabes Unidos.

Como otros grandes apostadores antes que él, Osorio y su esposa, Amarilis, dieron fiestas deslumbrantes, contribuyeron con grandes sumas a obras de caridad, patrocinaron actividades políticas de recaudación de fondos y alardearon de grandes portafolios financieros para dar la apariencia de que eran tan ricos y sofisticados como las celebridades, magnates de las finanzas y empresarios con los que socializaban.

Para darle legitimidad a sus esfuerzos, Osorio reunió una junta de directores de alto perfil que incluía al ex gobernador de la Florida Jeb Bush, al rey de los condominios en Miami Jorge Pérez y a otros.

Osorio, un ex Empresario del Año de Ernst & Young, recaudó al menos $40 millones de los inversionistas al presentar InnoVida Holdings LLC como una entidad con más millones de dólares en efectivo y valores de los que actualmente tenía, de acuerdo con la acusación.

Osorio supuestamente usó la connexion de Boozer con un compañero de habitación en la universidad para conseguir una reunión en la Casa Blanca para obtener un préstamo de $10 millones del gobierno, de acuerdo con una demanda civil presentada por Boozer, quien invirtió $1 millón.

En una entrevista del 2011, Osorio le dijo a The Miami Herald que nunca indujo a nadie a invertir en su compañía.

“Ningún accionista fue invitado a InnoVida con la posibilidad de hacer dinero rápido”, aseguró Osorio, quien agregó que estaba a más de dos años de que la compañía se cotizara en Bolsa. Sin embargo, en ese momento también se tambaleaba. Un juez le quitó la autoridad de dirigir la compañía, cuyas instalaciones principales se encontraban en Lincoln Road, en Miami Beach.

Chris Korge, un hábil promotor inmobiliario de Miami y abogado, dijo que Osorio le aseguró que su compañía tenía $40 millones en efectivo y un lucrativo trato con inversionistas del Medio Oriente para comprar $500 millones en acciones de la compañía. Korge invirtió $4 millones antes de comenzar a sospechar que algo no andaba bien.

“Jeb Bush estaba en la junta, había muchas personas exitosas convenciéndome. Salimos y nos conocimos, y entonces comencé a darme cuenta de que nunca funcionaría la relación costo-efectividad de construir con los materiales”, explicó Korge. Sin embargo, en ese momento era demasiado tarde.

Los acreedores ya tocaban a la puerta de Osorio, incluyendo el gobierno suizo, que reclamaba que Osorio debía $220 millones en préstamos de bancos suizos que obtuvo al mentir sobre la salud de su empresa anterior, CHS Electronics, con sede en Miami. La compañía se fue a la bancarrota en el 2000.

El abogado de Korge, Kendall Coffey, declaró que Osorio tenía una habilidad para explotar la búsqueda de riqueza y éxito de los residentes del sur de la Florida.

“Miami es una ciudad de recién llegados y oportunidad. Y la combinación crea un paisaje perfecto para el fraude”, explicó Coffey, ex fiscal federal de Miami.

“Osorio tuvo la oportunidad de llegar a la ciudad y hacer grandes conexiones que le garantizaron respeto y le pemitieron atraer a algunas personas brillantes”.

Osorio y Toll, el gerente financiero, también están acusados de estafar a Korge y otros inversionistas en unos $40 millones y timar al gobierno federal en los $10 millones que éste le dio para ayudar a financiar la construcción de una fábrica haitiana para construir casas para las víctimas del huracán.

Toll, de 64 años, es un graduado de la Escuela Wharton de Negocios de la Universidad de Pennsylvania. Contador público graduado, Toll fue anteriormente auditor para Deloitte & Touche, llegando a ser director de un departamento de 50 personas. Vive en Pembroke Pines.

El Miami Herald no pudo contactar a Orlando DoCampo, el abogado de Osorio, ni al abogado de Toll, Richard Klough.

La demanda civil de Korge y las de otros obligaron a Osorio a declararse el año pasado en bancarrota y su mansión de $12 millones en Star Island fue subastada. Tras acogerse al Capítulo 11, el atribulado empresario prometió pagar $50 millones a sus acreedores e inversionistas. La compañía, sin embargo, fue cerrada el año pasado y su fórmula para crear viviendas con estructuras de resina fue vendida a una firma brasileña

Korge, quien gastó otros $500,000 para demandar a Osorio, declaró que se sentía algo reivindicado ahora que lo habían arrestado.

“Incluso cuando al final del día no recupere un centavo, por lo menos tengo la conciencia clara de que impedí a alguien lastimar las vidas de otras personas”, subrayó Korge.

La redactora del Miami Herald Jay Weaver contribuyó a esta información.

Más de Es noticia esta semana

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK


Empleo

Palabras clave(s) Ciudad Estado Categoria