Juan Manuel Márquez no tuvo necesidad de impresionar a los jueces, ni el árbitro de contar 10.
El púgil mexicano se encargó el sábado de todo con una derecha explosiva que dejó a Manny Pacquiao acostado con el rostro en la lona y con su asombrosa carrera en duda en la cuarta pelea de una de las sagas más emocionantes en la historia del boxeo.
Sin ganar una decisión en las tres peleas anteriores entre ambos, Márquez venció con un poderoso golpe de derecha que derribó a Pacquiao por segunda vez en la pelea. La segunda fue definitiva, a los 2:59 minutos del sexto asalto.
El árbitro Kenny Bayless ni se molestó en contar, mientras Márquez celebraba saltando con las manos en alto y la esposa de Pacquiao rompía en llanto bastante cerca del cuadrilátero,
“Lancé un golpe perfecto”, afirmó Márquez. “Sabía que Manny buscaba noquearme”.
Pacquiao, de 33 años, que fue trasladado en una ambulancia al Centro Médico Universitario, de Las Vegas (Nevada), superó con éxito todas las pruebas de tomografía que le hicieron y en ninguna de ellas mostró signos de haber sufrido ningún tipo de conmoción cerebral.
El ocho veces campeón del mundo en diferentes categorías se encuentra ya con su familia y valorando la posibilidad de realizar una quinta pelea ante Márquez, además del deseo que tiene de ver cuanto antes el vídeo de la cuarta para corregir errores.
Pacquiao fue derribado en el tercer episodio, pero respondió tirando a Márquez en el quinto, y los dos intercambiaron duros golpes en el sexto hasta que el mexicano puso fuera de combate al filipino que terminó boca abajo en la lona.
“Creí que lo tenía en los dos últimos rounds, pero fui conectado con un golpe fuerte”, dijo Pacquiao.
Pacquiao permaneció en la lona unos dos minutos hasta que su equipo lo levantó, mientras Márquez festejaba y los miles de espectadores que atestaron el MGM estallaban en exclamaciones.
Luego de ser llevado a su esquina, Pacquiao se sentó en el banco, se limpió la nariz y estuvo con expresión ausente mientras sus ayudantes le quitaban los guantes. Más tarde, fue llevado a un hospital para un estudio de precaución.
“Siempre busqué ese golpe”, dijo Márquez. “Sabíamos que él saldría agresivo, así que elaboramos un plan de pelea que era más técnico”.
Márquez había prometido derrotar por fin a Pacquiao luego de perder dos reñidas peleas y empatar la primera. Pero después de que Pacquiao lo derribó en el quinto y lo castigó con la mano izquierda, parecía que sería otra noche de triunfo para el filipino.
En el sexto episodio, el ritmo fue incesante. Los dos intercambiaron fuertes golpes cuando se pronto hacia el final del asalto Márquez soltó un golpe corto de derecha que se estrelló en la mandíbula de Pacquiao, quien se desplomó y quedó acostado en la lona.
Esta fue la segunda derrota consecutiva de Pacquiao, quien perdió por decisión ante Timothy Bradley en junio. Entonces dijo que estaba dispuesto a recuperar su prominencia en el cuadrilátero.
Pacquiao, que ganó más de $20 millones por la pelea, iba al frente 47-46 en las tarjetas de los tres jueces luego del quinto episodio.
No hubo título de por medio en el combate en las 147 libras (66.7 kilos), pero eso no impidió que los 16,349 espectadores colmaran la Grand Arena del MGM ni que lanzaran exclamaciones desde la primera campanada.




























Mi Yahoo