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“Mis hijos son el centro del mundo’’

 

lrobertson@miamiherald.com

Cuando Laura Mora recuerda sus días de escuela, una lágrima corre por su mejilla. Ella era una cheerleader llena de vida, una rápida corredora y una jugadora de basquetbol cuya cara bonita ocultaba un malintencionado tiro desde el aire.

“Pero nadie de mi familia venía a ver mis juegos”, dijo Mora. Su padre había desaparecido desde hacía tiempo de su vida y su madre iba a la deriva. Cuando Mora quedó embarazada a los 16 años de edad, se sintió más sola que nunca.

A pesar de las dificultades, ella ha mantenido una promesa que hizo cuando nació su primer hijo: sus niños serían el centro de su mundo.

Para esta madre soltera, mientras más abundante es el amor, mejor. Así que su pequeño apartamento en Coconut Grove está a menudo lleno de él.

Mora, de 28 años, cría a sus dos hijos, William, de 11; y Jamir, de 1; así como a su sobrino Yeltsin, de 13, y se ocupa a menudo de sus sobrinas Jeilyn, de 12; y Darlin, de 6.

Eso significa trabajar a tiempo completo para pagar las cuentas, y asistir a partidos de football, basquetbol, entrenamientos de navegación y las conferencias entre padres y maestros. Ella lleva a los niños al médico, al parque, a la tienda. Almuerza a las 2:45 p.m.para poder recoger a William y llevarlo a casa. Cocina sus muy populares quesadillas en un plato caliente en la pequeña cocina, porque no puede pagar el gas de la estufa. Supervisa las tareas y espera ayuda con Jamir, los mandados y la limpieza.

Y Mora es conocida por jugar Guitar Hero con sus niños o unirse con ellos en peleas de almohadas.

“No quiero que se sientan como yo me sentía”, dijo Mora. “Nunca he tenido a alguien responsable en quien confiar. Eso me hizo independiente, pero hubiera querido tener un modelo cuando era joven”.

William y Yeltsin han sido educados para que sean unos caballeros. Abren la puerta a una visita y le dan la mano. Dicen que Mora está siempre presente sin ser agobiante.

“En nuestros juegos, algunas veces se pone tan entusiasmada que tengo que gritar, ‘¡Tía!’ ” dice Yeltsin, mientras se coloca su dedo índice en los labios. El equipo de los Cougars de Hialeah de Yeltsin ganó el Super Bowl de la Liga Extrema y juega el 9 de diciembre por el título del Junior Orange Bowl. El fue designado como el Jugador Más Valioso.

“Cuando Yeltsin fue seleccionado, él le iba a los Giants”, dice Mora, quien nació en la República Dominicana y pasó sus primeros años en Brooklyn, antes de mudarse para la Pequeña Habana. ¿Y William, un seguidor de LeBron James? “El le iba a los Nets”.

En la Secundaria de Coral Gables, entre los compañeros de Mora estaban los futuros astros de la NFL Frank Gore y Jonathan Vilma. Ella sabe que las oportunidades en contra para llegar al nivel profesional son astronómicas.

“Yo le doy importancia a la educación por encima de todo”, dijo Mora. Ella es representante del servicio al cliente en la clínica sin fines de lucro Centro de Salud de la Familia Helen B. Bentley. “Doy gracias por tener un trabajo significativo, Me gusta ayudar a las personas. Me gustaría ser una trabajadora social, si pudiera encontrar el tiempo y el dinero para tomar las clases”.

William y Yeltsin pudieran hacer con más eficiencia su tarea de la escuela si tuvieran una computadora dentro del departamento, y una laptop y una impresora también ayudarían. Actualmente, ellos caminan hacia la biblioteca después de una práctica y tienen que esperar su turno para usar una computadora. Mora tiene ocasionalmente que buscar información o imprimir papeles para los niños en su oficina.

Su deseo es poder conectarse a internet en casa, especialmente cuando Yeltsin entra el próximo año en noveno grado en la Secundaria de Coral Gables. William, quien está diagnosticado con el Desorden de Déficit de Atención, recibió ayuda para una beca para ir a la Escuela Privada Brito, donde ahora le va cada día mejor en el sexto grado y considera aspirar al Consejo Estudiantil. A él le gustaría tomar clases de karate.

Sólo hay una cama en el apartamento para Mora, el bebé y los dos niños adolescentes. A ella le vendría bien otra. Su meta es mudarse a un lugar de dos cuartos, pero la renta aumentaría en casi $300 mensuales. El edificio tiene sus problemas, pero para Yeltsin es un refugio.

A Mora le gusta ser la mejor mamá posible.

“Después que tuve a Willian en undécimo grado, tuve que vérmelas por mí misma, pero regresé a la escuela y a la escuela nocturna, por lo que me pude graduar a tiempo”, dijo Mora. “Obtuve mi diploma. Estaba tan orgullosa ese día. Nadie estaba allí para verme”.

“Yo estaré siempre allí para mis niños”.

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