Los demócratas acaban de concluir su más exitoso ciclo de elecciones en la Florida en más de tres décadas, no sólo dándole el estado al presidente Barack Obama y reeligiendo al senador Bill Nelson, pero también ganando bancas en la Cámara de Representantes y el Senado estatales, así como en el Congreso federal.
Pero no se pongan arrogantes, demócratas de la Florida. En muchos respectos, el 2014 es más importante para la vitalidad del partido que el 2012.
Mientras se preparan para elegir a un nuevo presidente del partido estatal, existen todas las razones para preocuparse al encaminarse a un nuevo ciclo electoral, incluso contra el vulnerable gobernador republicano Rick Scott.
No tienen la enorme maquinaria de bases de Obama para registrar y hacer salir a sufragar a decenas de miles de nuevos votantes. O una campaña de televisión bien financiada como la de Obama. Y si el pasado es un prólogo, los republicanos de la Florida tendrán una participación mucho mayor que los demócratas.
Los demócratas tienen un largo historial de no salir a votar en los años en que no hay elecciones presidenciales. Hemos visto esto en cuatro ocasiones consecutivas, dijo Alex Sink, la candidata demócrata para gobernador en el 2010 y potencial candidata para el 2014, en una entrevista en Political Connections, del programa de televisión Bay News 9.
Creo que la gran pregunta para los demócratas en las próximas elecciones es cuánto de esa energía y entusiasmo que tuvimos durante estas elecciones presidenciales puede llevarse a las contiendas del 2014, dijo Sink. Creo que es probable que desafortunadamente va a ser muy difícil
El 26 de enero en Orlando, los dirigentes del Partido Demócrata elegirán a un nuevo líder para suceder al ex senador estatal Rod Smith, de Alachua, quien asumió la dirección del partido estatal después que una ola de los republicanos dejó a los demócratas con sólo uno de los seis cargos de todo el estado de la Florida, la banca en el Senado federal de Nelson.
Contra ese cambio de liderazgo, no hay nada más importante que enfrente el partido que poder aprovechar los cambios demográficos en La Florida y acercarse más a seguir el modelo establecido por la campaña de Obama.
Estamos en el umbral de una nueva Florida, y tenemos que tomar esa oportunidad, dijo Alan Clendenin, un controlador de tráfico aéreo y organizador sindical en Tampa que aspira a la presidencia del partido contra Annette Taddeo-Goldstein, una empresaria del Condado Miami-Dade, y ex candidata al Congreso federal y a la Comisión del Condado.
La demografía está de nuestra parte, los temas están de nuestra parte, y el viento nos impulsa, no podemos echarlo a perder, dijo Clendenin, de 53 años, cuyo amplio plan Renovar la imagen, Reconstruir y Reclutar para el partido estatal incluye la descentralización para crear al menos cinco centros regionales, más énfasis en las recaudaciones en las bases y una estructura con enfoque ascendente para las organizaciones de bases.
Una clave para que Obama ganara los 29 votos electorales de la Florida fue su fuerte desempeño entre los afro americanos, hispanos y los votantes de menos de 30 años grupos muy mayoritariamente demócratas que tienden a participar en cifras mucho más bajas en los años en que no hay elecciones presidenciales.




























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