Votan contra designación de The Miami Herald/El Nuevo Herald como edificio histórico

 

aviglucci@MiamiHerald.com

La junta de preservación histórica de Miami decidió el lunes estrechamente en contra de la designación del edificio de The Miami Herald como un lugar protegido, en una audiencia pública de todo un día marcada por la acritud y los arrebatos emocionales de los consultantes que trabajan para el dueño de la propiedad, el operador malasio de casinos Genting.

La junta votó 5-3 para rechazar un informe de designación de la funcionaria de preservación de la ciudad, que concluyó que el edificio merece un estatus de lugar de importancia bajo cuatro de los criterios históricos y arquitectónicos requeridos por una ordenanza de la ciudad. Un edificio sólo necesita un criterio para cumplir con los requisitos para su designación. Dos miembros de la junta, incluyendo su presidente, William Hopper, estaban ausentes.

Sin embargo, una mayoría de los miembros de la junta dijo que no se les persuadió de que la historia del edificio, el papel desempeñado por los dueños, editores y ejecutivos del diario en la ciudad, y la historia del periódico, y su diseño distintivo, pero no querido, Moderno de Miami de mediados de los años 1920, eran lo suficiente importantes como para salvar el edificio.

“No es un lugar destacado”, dijo el miembro de la junta Hugh Ryan, un contratista.

Miembros de la junta en la minoría se mostraron vehementemente en desacuerdo. El arquitecto Jorge Kuperman dijo que la designación no era sobre la belleza del edificio, sino acerca de preservar la historia asociada con un lugar importante significativo, así como su diseño característico.

“Es importante. Es por eso que estamos hablando hoy aquí”, agregó Kuperman.

Genting, que compró el año pasado el edificio y sus estacionamientos alrededor por $236 millones, ha dicho que intenta demoler el edificio de 50 años. Pero no se sabe que lo remplazará, porque el esfuerzo de Genting para legalizar los juegos de azar en el estado se encuentran estancados.

Bernardo Fort-Brescia, arquitecto de Genting y co director de Arquitectónica, dijo que después de la audiencia él regresará a finalizar un plan para una versión reducida de un proyecto faraónico que el gigante de los casinos presentó el año pasado. La nueva construcción, centrada en el lugar del edificio del Herald, es probable que incluya condominios de lujo, un hotel de lujo, restaurantes y tiendas de ventas al por menor, más un paseo por la bahía.

Vicky García-Toledo, abogada de Genting, dijo que su cliente estaba “extremadamente agradecido con la junta de preservación histórica por su completa revisión del tema”.

La comisión de la ciudad puede apelar la decisión de la junta, pero los conservacionistas que solicitaron la designación dijeron que es improbable que lo hagan.

Los arquitectos, historiadores, conservacionistas y otros expertos que testificaron en apoyo de la designación, lamentaron la votación como una oportunidad perdida para integrar el edificio en los planes de Genting. Rick González, un arquitecto que revisó las solicitudes para el Registro Nacional de Lugares Históricos y ayudó a presentar el caso de los conservacionistas, dijo que el edificio del Herald hubiera cumplido con los requisitos para la lista federal.

González fue uno de los cinco expertos reconocidos, entre ellos Morris Hylton, director del programa de preservación histórica de la Universidad de la Florida, que declararon que el edificio era de importancia arquitectónica e histórica, y que podría ampliarse y adaptarse a múltiples usos.

“Estamos terriblemente decepcionados, pero dimos una buena pelea. Demostramos nuestro caso, de que el edificio tiene valor arquitectónico e histórico”, dijo Becky Roper Matkov, directora ejecutiva del Fideicomiso del Patrimonio de Dade (DHT por sus siglas en inglés).

Pero el director de preservación de Miami Beach, William Cary, dijo que Genting dividió a los conservacionistas mediante la contratación de algunos respetados veteranos del movimiento local como consultores para impugnar la designación.

“Fue muy triste”’, dijo Cary. “Hicieron un esfuerzo intencional para dividir a los conservacionistas, y tuvieron éxito”.

El conteo de votos fue recibido con un grito por los numerosos partidarios de Genting, que abarrotaron los salones del Ayuntamiento e interrumpieron frecuentemente la audiencia —un procedimiento cuasi-judicial— con aplausos y abucheos, a pesar de las peticiones de silencio del presidente de la junta, Gerald Martson.

Los expertos de Genting —el arquitecto preservacionista Richard Heisenbottle y el historiador de la arquitectura Iván Rodríguez— emplearon un lenguaje y un tono inusualmente incisivos para desestimar la petición del DHT y el detallado informe de 70 páginas de la funcionaria conservacionista de la ciudad, Megan McLaughlin, sobre el edificio, que reforzaba significativamente el caso a favor de la designación. Heisenbottle atacó el informe como “prejuiciado”, mientras que Rodríguez lo calificó de “escritura creativa” y “prosa grandilocuente”.

Posteriormente, durante la recapitulación del caso de Genting contra la designación, la abogada García-Toledo alegó que funcionarios del DHT, a los que no nombró, intentaron sobornar dos veces a sus clientes, inicialmente con $5 millones y luego con $10 millones, a cambio de que abandonaran la petición. García-Toledo no ofreció ninguna prueba. Insistió en la historia después de la audiencia.

La junta no aceptó las alegaciones de García-Toledo, que eran tangenciales al debate sobre los méritos históricos del edificio.

Pero Matkov y los partidarios del DHT se enfurecieron, acusando a García-Toledo de tratar de desprestigiarlos para desacreditar su caso. Matkov dijo que el asunto surgió en una oportunidad durante una conversación en el pasillo después de una reunión pública, cuando García-Toledo preguntó lo que Genting podría hacer para suavizar el impacto de su desarrollo en la zona del Omni, que incluye varios edificios históricos, así como el Arsht Center, cuyos directores temen verse abrumados por los planes de la compañía.

Matkov dijo que ella había sugerido establecer un fondo en la Agencia de Reurbanización Comunitaria de la ciudad para la renovación de los edificios históricos de la zona. Pero agregó que “nunca se trató de un quid-pro-quo”, y que no implicaba que el DHT abandonara la petición. La idea no prosperó, dijo ella.

“La junta del DHT nunca solicitó ni aceptó ningún dinero, y punto”’, dijo Matkov.

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