De acuerdo con los National Institutes of Health, una entidad del gobierno estadounidense, el cinco por ciento de los hombres alrededor de los 40 años sufre de disfunción eréctil, que también afecta de un 15 a 25 por ciento de hombres después de los 65. En la actualidad, el implante de pene se ha convertido en una opción para los pacientes que necesitan ayuda para lograr la erección, y es una práctica cada vez más común en el consultorio del urólogo.
El 40 por ciento de los pacientes que llegan a mi consulta vienen con problemas de disfunción eréctil, es decir, no tienen la habilidad de conseguir una erección lo suficientemente fuerte para tener una relación sexual, explica el doctor Edward Gheiler, urólogo de origen peruano, fundador de Urology Specialists, LLC, y cirujano urólogo del Palmetto General Hospital de Miami. Se puede deber a diferentes causas, pero las más comunes son la diabetes, el colesterol alto y el consumo de tabaco.
Según el especialista, en la mayoría de los casos el paciente es tratado con citrato de sildenafilo, conocido comercialmente como Viagra y Revatio; sin embargo, cuando el paciente no responde a este tipo de tratamiento se convierte en candidato para un implante de pene.
El implante ayuda a que el paciente pueda endurecer su pene, y así tener una relación sexual; esta ayuda no tiene nada que ver con el orgasmo, esa es una función del cerebro, agrega el especialista. Lo que hace la prótesis es ayudar a la erección.
De acuerdo con Gheiler, los dos implantes más usados en su práctica son el implante rígido, que le permite al paciente tener una erección constante y que es recomendable especialmente para hombres de edad avanzada; y el implante inflable de solución salina, el más común y que permite ser inflado y desinflado cada vez que sea necesario, a través de un pequeño botón.
Este último, es implantado en el escroto del paciente por medio de una pequeña incisión de aproximadamente una pulgada y media, un procedimiento que dura más o menos 20 minutos.
Lo mejor de este implante es que no va a incomodar a nadie, y lo más probable es que la pareja no lo note, asegura el médico con respecto a uno de los mayores temores de sus pacientes. Se trata de una bombita sencilla, como la llaman muchos, que no requiere mantenimiento posterior y que solo está ahí cuando se quiere usar. El botón se oprime cuando se requiera la erección y el implante se infla; cuando se quiera terminar, se vuelve a oprimir y se desinfla.
El urólogo explica también que muchos de los hombres que llegan a consultarlo con este problema se deciden fácilmente a utilizar el implante, sin embargo, agrega que el estigma social, y a veces la propia familia, no contribuyen a que el proceso sea sencillo y normal para el hombre.
Mis pacientes salen de aquí decididos a ponerse su bombita y no le ven nada de vergonzoso; pero algunas veces llegan a la casa y las burlas o los tabúes con respecto a este tema los hacen creer que se trata de algo más terrible de lo que es, comenta Gheiler. Para un hombre, no poder tener una erección es un trauma psicológico bastante complicado, es por eso que el apoyo de la familia y la modernización de la sociedad con respecto a los temas de disfunción sexual son cruciales.
El implante o prótesis de pene está recubierto por un medicamento antibiótico, lo que lo convierte en una opción segura y con escaso riesgo de infección para un paciente de cualquier edad con disfunción
eréctil.
No hay límite de edad para este procedimiento; he tenido pacientes jóvenes de unos 30 años con diabetes, condición que en algunos casos impide la erección, y el implante ha sido la solución. Así mismo he tenido pacientes de hasta 92 años, que se van felices a casa con su prótesis, concluye.•
Para contactar al doctor Edward Gheiler escriba a drgheiler@besturology.net. Para más información, visite www.urology-specialists.net.



























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