WASHINGTON -- Las autoridades estadounidenses anunciaron este martes sanciones financieras contra dos líderes del Frente al-Nosra, grupo islámico que combate en Siria y es acusado de tener nexos con Al Qaida, al tiempo que se dispone a reconocer a la nueva coalición opositora.
Washington está alarmado desde hace meses por el “desvío de la revolución siria” por parte de islamistas radicales armados y al mismo tiempo reclama la unificación y el fortalecimiento de la oposición, que hace un mes se reunificó bajo el nombre de Coalición Nacional Siria de Fuerzas de la Oposición y de la Revolución.
Altos funcionarios estadounidenses dieron a entender estos últimos días que la administración aprovechará la reunión internacional de los ‘Amigos de Siria’ el miércoles en Marrakesh, Marruecos, para reconocer y legitimar a la Coalición Nacional Siria como “la única representante del pueblo sirio” y no solamente como “una representante legítima”.
Con el propósito de separar la paja del trigo, el Departamento de Estado insiste desde hace varios días en que hay que distinguir entre esa Coalición y los extremistas islámicos -sobre todo el frente Al Nosra-, que ganan cada vez más terreno en la guerra civil siria.
El Departamento del Tesoro indicó en un comunicado que agregó los nombres de los dirigentes de Al Nosra Maysar Ali Moussa Abdallah al Juburi y Anas Hassan Khatab a su lista negra, lo que congela de hecho los activos que ambos puedan tener en Estados Unidos y expone a demandas penales a los ciudadanos que establezcan vínculos comerciales con ellos.
El Tesoro señala asimismo que incluyó en su lista negra a los “shabilas” y a Jaish al-Shabbi (“Ejército de los shabilas”), dos milicias que actúan por cuenta del régimen de Bashar al Asad.
Mientras, al menos 125 personas murieron o resultaron heridas el martes hoy por la explosión de varias bombas en la provincia de Hama, en el centro de Siria, según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, aunque otro grupo apuntó que las víctimas se debieron a bombardeos.
Este grupo explicó en un comunicado que la mayoría de las víctimas en estos estallidos, ocurridos en la población de Aqrab, pertenecen a la comunidad alaui, secta del chiismo que profesa el presidente sirio, Bashar al Assad.
Mientras tanto, millares de personas siguen refugiándose en otros países. Las explosiones registradas en el barrio Akran Ibrahim de Aqrab causaron, además, importantes destrozos en las viviendas de la zona.
Por su parte, los Comités de Coordinación Local indicaron que la masacre en esta ciudad de predominio alauí se debió al impacto de misiles y al bombardeo de los tanques del régimen sirio.
La Comisión General de la Revolución Siria informó de que los “shabiha” (milicias del régimen) lanzaron una carga explosiva cuando se iba a negociar la liberación de algunos miembros de estas milicias detenidos en Aqrab.



























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