El ex jefe del Departamento de Policía de Doral, Ricardo Gómez, aseguró el miércoles que su abrupta destitución fue humillante y producto de una vendetta política.
Lo que más me dolió fue el maltrato, dijo Gómez. Cuando me llamaron a la oficina del administrador, detrás mío estaba un teniente para sacarme de inmediato [de la sede municipal]. Todo lo que faltaba era que me pusieran un cartucho en la cabeza y me llevaran a [la Base de] Guantánamo.
Gómez, que dirigió la policía de Doral desde su creación en el 2008, fue despedido el martes por el administrador municipal Merret Stierheim tras analizar una investigación interna de la Ciudad y un reporte elaborado por la Policía Estatal (FDLE).
La investigación de la FDLE documentó en el 2011 la supuesta interferencia de Gómez en la adquisición de muebles de oficina y la asignación de fondos para pagar una ceremonia en el lujoso Doral Resort & Spa.
Stierheim también despidió a la secretaria de Gómez, Esther Rodríguez, y separó con licencia administrativa a José Trigo, quien se desempeñaba como coordinador de relaciones comunitarias de la policía de Doral, y que también fue investigado por la FDLE.
En reemplazo de Gómez fue designado como jefe interino el teniente Miguel Mike Pérez.
El abogado de Gómez, Ibrahim Reyes, informó que incluirá a la Ciudad de Doral y a algunos de sus nuevos funcionarios en una demanda civil por difamación, daños y perjuicios que en junio presentó ante la Corte contra la concejal Sandra Ruiz, el ex concejal Pete Cabrera, y el ex administrador municipal Sergio Purriños.
Gómez dijo que Stierheim nunca le ofreció la oportunidad de ofrecer su versión y que éste lo llamó para ofrecerle dos alternativas: la renuncia o el despido.
El administrador me dijo que si yo renunciaba no hablaría mal de mí, afirmó Gómez durante una conferencia de prensa en el despacho legal del abogado Reyes, en Coral Gables. Le respondí que me despidiera [ ] Yo le di mi alma a este pueblo, y de cierta manera, uno espera que si es despedido lo traten con un poquito más de respeto.
Con la voz entrecortada, Gómez manifestó que incluso se le impidió regresar a su oficina para retirar sus pertenencias.
Me sentí humillado, dijo Gómez. No es bueno sacar a un empleado que ha dado tanto por su comunidad como me sacaron a mí. Todavía tengo en la oficina los retratos de mi hijo, mis diplomas, la bandera de la Brigada 2506 de mi padre. Supongo que me van a devolver esas cosas, pero cuando a ellos les dé la gana.
Gómez agregó que se sintió sorprendido con la intempestiva decisión de Stierheim, quien la semana pasada asumió la administración municipal en reemplazo de Yvonne Soler. Ella negoció su salida con el pago de seis meses de salario, más compensaciones de seguro y beneficios por $101,000.
Gómez dijo sentirse decepcionado de Luigi Boria, un empresario venezolano que en noviembre fue electo alcalde de Doral, y ocupó el cargo, tras concluir dos términos de alcaldía de Juan Carlos Bermúdez.





























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