Cuba

El documental PM, la fiesta prohibida por Castro

 

Especial/El Nuevo Herald

En el año 1961, los jóvenes Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante recorren los bares que rodean la Avenida del puerto y la zona de Marianao al oeste de la capital cubana, y con un equipo mínimo, compuesto de una camarita de 16 milímetros y una vieja grabadora de sonido, filman la diversión en la noche habanera para lo que será su primera película, de 14 minutos, PM (Pasado Meridiano).

El Teatro Tower del Miami Dade College exhibe hoy viernes 14 a las 6 p.m. el cortometraje censurado en Cuba durante décadas. Jiménez Leal presentará también junto a un panel de expertos del cine cubano el libro El caso PM. Cine, poder y censura, la compilación de escritos más exhaustiva sobre el filme.

“[En 1961] Había una voluntad de solemnidad que el pueblo cubano rechazaba, una avalancha de marchas militares, de milicianos, y un deseo secreto y espontáneo de que dejaran ya esa solemnidad que la revolución les imponía a esa pobre gente que lo que quería era bailar”, contó Jiménez Leal en entrevista con El Nuevo Herald sobre el cilma en que vivía inmersa la isla después de la invasión de Bahía de Cochinos.

“Creo que precisamente una de las cosas que les molestó [al gobierno] fue que ese pueblo heroico, en el cual Castro y toda la dirigencia revolucionaria basaba su revolución, era en realidad un pueblo rumbero, un pueblo al que le hubiera gustado que esa revolución terminara en una pachanga y no en ese cortejo de muertes y de exilio”, apuntó Jiménez Leal, que tenía 19 años cuando filmó PM.

Tanto él como Sabá Cabrera Infante, hermano del escritor Guillermo Cabrera Infante, experimentaban entonces con un cine moderno, libre, espontáneo, influido por los movimientos cinematográficos más innovadores de la época. Así en su película, la música y el baile, entonados por la cerveza, se roban la noche; no hay historia preconcebida o manipulada, solo el espíritu genuinamente rumbero que sale a borbotones de los cubanos.

La consecuencia de captar en celuloide esta desenfadada noche es un despliegue de poder abusivo y descabellado. Luego de una sola exhibición televisiva, las imágenes festivas son tachadas de obscenas y contrarrevolucionarias. La Comisión de Estudio y Clasificación de Películas, siguiendo órdenes gubernamentales, prohíbe la exhibición del filme e incauta las copias. Fidel Castro convoca a una reunión con los intelectuales en el teatro de la Biblioteca Nacional donde, parafraseando a Benito Mussolini en La Scala de Milán, impone: “Dentro de la Revolución, todo. Contra la Revolución, nada”. El suplemento Lunes del periódico Revolución, que auspició la única puesta televisiva del filme, es clausurado. Los jóvenes cineastas pierden sus puestos de trabajo, y rotas las esperanzas de hacer algo más en el país, toman el camino de un largo exilio.

¿Por qué una película de 14 minutos que solo mostraba alegres estampas de la vida nocturna de la gente de pueblo provocó tan drásticas y desmedidas reacciones por parte de la cúpula gubernamental del país?

“Nunca pensamos que la película pudiera tener esa repercusión política”, aseguró Jiménez Leal. “El filme trataba de gente divirtiéndose en los bares habaneros. Pero sabíamos, eso sí, que desde el punto de vista estético era una película subversiva. Estaba el free cinema atrás, el cinema verité, todo el cine más moderno, y de alguna manera contrastaba con ese mundo cuadrado, sovietizado, y eso les molestó”, recordó el cineasta, añadiendo “que en esa gente había un deseo masivo porque la vida se normalizara”.

Otra de las razones para la prohibición del filme, según Jiménez Leal, es que la película fue realizada totalmente al margen del ICAIC (Instituto de Arte e Industria Cinematográficos). “El ICAIC aspiraba a controlar la producción y distribución del cine en su totalidad. Para un gobierno con aspiraciones totalitarias era imposible dejar que este corto se hiciera por dos muchachos y con la independencia de criterios de Lunes de Revolución”.

Jiménez Leal, quien continuó su carrera en el exilio con el filme El Super (1979, junto a León Ichaso) y los documentales Conducta impropia (1983, codirigido por Néstor Almendros) y 8-A (1992) es el coordinador, junto al periodista y también cineasta Manuel Zayas, de El caso PM. Cine, poder y censura.

Además de Jiménez Leal, otras personalidades del cine cubano como Orlando Rojas y Fausto Canel integran el panel que conversará sobre el histórico corto que la propia censura cubana se encargó de perpetuar.• 

‘PM’, viernes 14, 6 p.m. Teatro Tower, 1508 SW 8 St. (305) 642-1264 www.mdc.edu/tower/

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